DEMOCRACIA: ¿SIN OPINIÓN PÚBLICA? By Ana de Lacalle

Esta semana MasticadoresFocus se enfrenta al tema de la democracia como creación histórica que aparece o desaparece en nuestra civilización y nos preguntamos sobre su futuro. Abre el fuego Ana de Lacalle

La opinión pública se manifiesta, con apariencia de libertad, como una  masa monolítica que impone las formas de vida, de pensar y actuar válidas. Esa expresión de falsa libertad es la resultante de la manipulación: la propaganda inyectada mediante la presentación parcial e interesada de lo que acontece por parte de los medios de comunicación, siervos de los poderes políticos y del capital. En este cometido la labor de las redes sociales con las fake news ejercen una función estratégica cada vez con más calado.

A esto que acabamos de describir  lo denominan  Democracia. Pero bien sabemos, a estas alturas, que no son auténticas democracias porque el formalismo de los procesos nunca garantiza la auténtica expresión de un pueblo en libertad, sin manipulaciones planificadas cuyo influjo puede irse adaptando con una plasticidad alarmante según las circunstancias.

La distinción en democracia formal y democracia real, reflexión que tuvo su momento álgido alrededor de hace una década, no está ni superado, ni resuelto, porque los gobiernos se preocupan por dar apariencia democrática a lo que, analizado rigurosamente, constatamos que para nada lo es; aunque parece ser que a nadie le interesa ciertamente la democracia en sí.

Ni por supuesto, a los que han sustituido en momentos claves el término independencia, por el término democracia para sumar más adeptos, creando una confusión de discursos que resulta manipuladora, porque son relatos emocionales alejados de cualquier posible  racionalidad.

La democracia está sobrevalorada, porque distando mucho de serlo, nos han hecho creer que vivimos bajo su paraguas garante de derechos pero, de facto, como en otros sistemas políticos los derechos parecen aumentar y hallarse protegidos en proporción al poder económico del que se dispone; y se van evaporando con la penuria. Algo tan simple, evidente y cotidiano como esto debería abrirnos los ojos.

En síntesis, la opinión pública está gestada, construida y elaborada por los poderes fácticos, y es una utopía pensar que en  sociedades como las nuestras pueda existir algo así como una neta opinión de los ciudadanos. Con lo cual, retomando la cuestión inicial nos interrogamos si puede haber auténtica democracia sin una opinión no manipulada y falseada del pueblo.

5 Comentarios Agrega el tuyo

  1. jaldegundep dice:

    Interesante entrada. Teniendo en cuenta el planteamiento, la cuestión de fondo es cómo obtener, siquiera una aproximación, a la «expresión de un pueblo en libertad» en los tiempos que vivimos. Y, también, en los que vendrán.

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    1. Buena pregunta Jorge, tal vez la libertad está en manos de las redes y estás a su vez en agitadores profesionales

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  2. garceslogia dice:

    ¿Cómo evitar esas manipulaciones? Siempre van a existir amparándose en el derecho de la libertad de expresión opiniones de todas clases, aunque las motivaciones sean dirigidas e interesadas…La única manera de atemperar sus efectos es que los receptores sean gente informada y crítica…Y para conseguir esto cercenamos la filosofía del currículo académico…que más añadir….un cordial saludo!!

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    1. Bueno el intercambio de opiniones es sano da fuerza a la sociedad

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