Es la época de los tipos duros, de los que hablan desde el pulpito y atraen a millones de desencantados de la política intelectual de la izquierda que promete demasiado a sabiendas que no se puede dar el cielo en la tierra. Y surgen los miedos que se agrupan detrás de los desencantados.

Ha ganado Bolsonaro en Brasil o el suave peronista en Argentina, o el Trump catalán que ama ser quien dicta las leyes.

En ese descarrilamiento estamos, los intelectuales son de izquierdas y cuentan milongas irreales que conducen hacia la crisis o la guerra y los tipos duros regresan diciendo animaladas que son verdades a medias, pero si uno intuye alguna verdad, por primera vez su simplismo no está cargado de mentiras ideológicas construidas por los intelectuales del poder socialdemócrata. De sueños que conducen al descontrol, a la miseria o resultados inexplicables. A la gente hay que decirle la verdad, no cuentos trufados de intelectualidad.

Y uno se pregunta ¿Cómo alguien que dice…?

“Esta misión de Dios no se escoge, se cumple”, como Bolsonaro y gana. Y gana al estilo peronista, pero su misión evangelizadora no es regalar panes como los otrora populistas, sino instalar el orden en una sociedad que en un año lleva 47.000 asesinatos o pasa en cuatro años de pleno empleo a 13 millones de desempleados.

Es la época de los tipos duros, de los que hablan desde el pulpito y atraen a millones de desencantados de la política intelectual de la izquierda que promete demasiado a sabiendas que no se puede dar el cielo en la tierra. O Trump que aprieta el botón y mata el General de Irán más corrupto y asesino que tienen los ayatolás, y lo anuncia en su Twitter con tan solo una bandera americana. Con ello surgen los miedos que se agrupan detrás de los desencantados. Miedos atroces de carne y hueso, de las gentes sencillas que aman a su país y ven como se hunde entre grandes discursos de igualdad y solidaridad.

El mayor experimento socialdemócrata ha muerto enfangado en el desorden, la corrupción y el amiguismo de la era brasileña, no en vano este país es la cuarta democracia del mundo. Lo que vendrá no será el Edén. ¿O lo es Trump o Erdogan en sus respectivos países?

No, no lo son, pero los intelectuales deberían revisar sus ideas respecto a la amistad con el poder de izquierda y ser más críticos sin dejarse llevar y con ello veríamos menos tipos duros.

¿Vendrán las tipas duras? Y tanto… la democracia esta alterada por otras sociedades como la China que con mil millones y sistemas de control o algoritmos a la vez que experimentan: vivir sin Google, sin prensa libre, sin opinión pública, sin sindicatos y… volúmenes inmensos de patrimonios (dinero digital) en el extranjero.

¿Democracia?