El lío del género: Butler y Birulés by Ana de Lacalle

Tuvo lugar, hace ya unos meses en Barcelona, organizado por el Centro de Cultura Contemporáneo, un diálogo entre Fina Birulés y Judith Butler, moderado por Marta Segarra sobre “El lío del género. Por qué los cuerpos importan”, en el cual se debatió sobre cuestiones que brotan de la propia vida  de los individuos y de su interacción con los otros y, que solo posteriormente, hacemos de ellas una cuestión académica, como afirmó Butler y reiteró Birulés.

Aunque no tuve la ocasión de presenciarlo en su totalidad –creo que el CCB puso a disposición de todos a través de su web el debate completo- querría destacar un aspecto que me pareció significativo del diálogo: la diferencia entre lo que sería un acción colectiva, introducida por Butler, y una alianza que fue una matización oportunísima por parte de Birulés.

 La idea es que si fuera posible la acción colectiva los individuos se hallarían amalgamados en una homogeneidad que no contempla la disensión respecto de aspectos ajenos a la “causa” que une la acción compartida. Debe pues, afirmaba la filósofa catalana haciendo referencia a Derrida,  haber una distancia sustancial entre los individuos, para que tenga cabida la diversidad. Concretando, diríamos que podemos aliarnos en una protesta bajo el lema “ni una más” –referido a los asesinatos de mujeres, por el hecho de serlo- en un contexto que así lo exija, como forma de protesta y ocupación del espacio público, pero simultáneamente el conjunto de individuos que allí se reunan pueden ser diversos y con percepciones alternativas en otros aspectos, ya sea del feminismo, la transexualidad, la homosexualidad… Y otras cuestiones ajenas a estas. 

Sería falta de rigor explicitar que la tradición de Judith Butler constituye, a mi juicio, una perspectiva más transversal sobre los asuntos políticos por los se  debe movilizar el ciudadano. De ahí, que la denominación de acción colectiva debe contextualizarse en una serie de batallas que no solo afectan a la cuestión del rol femenino y la desigualdad de esta. Por su parte, Fina Birulés parece haber sucumbido al sesgo neocapitalista que se afana en atomizar las reivindicaciones y demandas populares, con el propósito  de que “la unión no haga la fuerza”. Queda aquí una divergencia planteada sobre la que cabría una reflexión y análisis en profundidad.

Porque, y aquí percibí la importancia del uso del término alianza en lugar de acción colectiva, podemos acabar constituyéndonos en un grupo monolítico y homogéneo que de hecho defienda la diversidad sin integrarla.

Se dialogó sobre otras cuestiones de importancia vital, como el de las normas y el rol de las instituciones pero que no pude escuchar por completo, así que espero el video para ahondar en los diferentes conflictos abordados. En cualquier caso animaría a todos a consultar la web de CCB, porque creo que  ayer vivimos un acontecimiento único que seguramente no tendrá la divulgación que por la altura de miras de ambas filósofas merece.

4 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Adolfo de Paz dice:

    El origen de esta disgregación en el movimiento feminista es resultado de su integración en el sistema cultural. El feminismo murió de éxito podría decirse: el auge de este movimiento, su expansión a todas las esferas sociales y culturales; y sus desarrollos en la práctica, en la vida cotidiana, no han sido ajenos a la realidad de la existencia del capitalismo, el cual ha filtrado para su propio beneficio al movimiento transformándolo, igual que transformo al sindicalismo y al socialismo como socialdemocracia. El capitalismo prefiere ser matriarcal a no ser, y digo matriarcal, porque la transformación que está sucediendo no es una reivindicación de la feminidad o el papel de la mujer en la historia y en el desarrollo de la civilización sino su adaptación e integración en el sistema de la explotación capitalista. Expresiones como empoderamiento, liderazgo, autonomía como sujeto económico, etc, no son alternativas de un mundo abierto hacia la incorporación de la mujer en igualdad en la cultura y la sociedad, sino la adaptación que hace el sistema para sí mismo y su autoconservación convirtiendo al feminismo en una ideología en lugar de un movimiento real de emancipación, lo que ha sido en el siglo XIX y XX.

    Le gusta a 1 persona

  2. Creo en la alianza responde más a la sociedad líquida donde vivimos

    Me gusta

  3. Lo cual no quiere decir que sea la deseable en todos sus aspectos.. Intuyo que ambas tienen serios riesgos.. Pero estoy más con Butler…..

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s