“Los hijos no pertenecen a sus padres” by Carlos Usin Lacarcel

“Los hijos no pertenecen a sus padres”. La frase, desgraciada donde las haya, la ha pronunciado Celáa, un miembro de un gobierno en la Europa del siglo xxi, que, además, presume de ser progresista. Claro que tampoco debe extrañarnos demasiado, ya que la actual vicepresidenta, Carmen Calvo y compañera de la susodicha, dijo en su día (y se quedó tan ancha):” El dinero público no es de nadie”.  Extraña manera de pensar tiene esta gente.

Así que ahora resulta que los hijos no son de sus padres. O sea, tú los engendras, los cuidas, el estado te da unos permisos pagados para que les cuides en los primeros meses, los tienes en casa hasta los 40 años, porque antes es imposible que se puedan independizar, y ahora viene la Celáa y nos dice que en realidad, los tenemos prestados; que nuestros hijos no son nuestros, que pertenecen a un ente abstracto, tal vez supranacional, y que deben ser sacrificados en el altar de los principios marxistas leninistas, en cuyos países, todos lo sabemos, se obligaban a los niños a estudiar aquellas materias en las que sus cualidades podían despuntar más y aprovecharlas mejor, en vez de permitir que fueran ellos los que eligieran qué les gustaba más, al margen de sus capacidades.

Este nuevo principio educativo de “los hijos no pertenecen a sus padres”, por un lado, choca en una clara contradicción con el sentido común, en primer lugar. Por otro, no se entiende que, al mismo tiempo, se pretenda hacer responsables a los padres de ciertas actitudes y comportamientos de sus hijos cuando cometen algún delito y son menores. Y, en tercer lugar, viene a socavar la autoridad paterna con la nueva propuesta de permitir a las jóvenes de 16 años, acceder al aborto aun sin el consentimiento de sus padres. Vieja aspiración esta de los socialistas y marxistas que la vienen sosteniendo desde hace tiempo.

Aparte las contradicciones y la falta de sensatez de semejantes propuestas, da la impresión – preocupante – que lo que se pretende realmente es despojar a los padres de la autoridad que puedan ejercer sobre sus hijos, al igual que se hizo en su día con los profesores en las aulas. Ya sabemos exactamente cómo ha evolucionado la nula autoridad del profesor dentro del aula, así es que no es difícil imaginar cómo serían las cosas si ahora, además, también se hurta a los padres de la natural y obligada autoridad sobre sus hijos.

Si hoy en día abundan – para nuestra vergüenza y nuestra preocupación – las violaciones en manadas y su posterior subida a la red; si el botellón parece sólo una fiesta más y no nos preocupa que nuestros menores comiencen cada vez más temprano a probar el alcohol y las drogas, con las nefastas consecuencias que ello acarrea; si la ludopatía comienza a instalarse entre nuestros jóvenes debido a la superpoblación de casas de apuestas y el acceso ilimitado online a las mismas; si todo ello está ocurriendo ya, frente a nuestras narices, no me imagino el resultado de que los padres no tengan la potestad de elegir qué clase de educación quieren o no proporcionar a sus hijos, y que sea el estado el que tome esa decisión en su nombre.

Es de resaltar el espíritu extraordinariamente beligerante que el gobierno está dispuesto a mantener en este asunto y contrasta con la benevolencia con la que el propio gobierno acata los continuos ataques a la enseñanza en castellano que NO se da en Cataluña, contraviniendo, por cierto, sentencias – como tantas otras – de los tribunales de justicia. O sea, que mientras en Cataluña, Baleares y algo menos en Valencia – aunque quieren transitar por la misma senda – se saltan a la torera la obligación de enseñar en castellano en las escuelas e incluso ponen espías en los recreos para perseguir a quien no habla catalán, y todo ello se realiza con el beneplácito del gobierno, que mira para otro lado, ahora, como los que defienden el llamado PIN parental, son de derechas, desenfundan la catana y están prestos a la batalla.

Es en el seno de la familia, donde se inculcan los principios. Todos los principios. El respeto, la tolerancia, el esfuerzo en el trabajo…La educación, comienza en casa. Cuando uno va a la escuela es a aprender fundamentalmente matemáticas, geografía y esas materias. Convertir las aulas en una especia de fábrica de progres, no es el objetivo para el que se han inventado. Las personas serán más o menos progres, – suponiendo que haya un termómetro que sea capaz de medir semejante estupidez-, en función de sus propios criterios, pero en ningún caso, debemos permitir que nuestras aulas se conviertan en una fábrica ideologizada de robots humanoides obligados a pensar de una única manera. Este tipo de comportamientos totalitarios me recuerdan mucho a la novela de Orwell y el famoso “Gran Hermano” que todo lo vigila.

3 Comentarios Agrega el tuyo

  1. De acuerdo en muchos aspectos. Aun así,me gustaría evidenciar que hace años que muchos padres han hecho dejación por propia voluntad de su autoridad respecto de sus hijos, exigiéndole a la escuela que «hagan» con sus hijos lo que ellos no hacen por diversas razones -sería largo entrar en ellas- Advierto de esto tras veintitrés años de profesora y tutora de adolescentes y lo ejemplifico con la recriminación que un padre me hizo una vez respecto de su hijo de 19 años, trass haber suspendido el curso evidentemente- Bien,me espetó: «Es que usted no ha sabido motivarlo» a lo que respondí: «Puede ser que no haya logrado despertar en él un interés por sacarse el curso, pero yosolo he estado con él -junto a 34 más- unos meses, usted lleva con él toda lavida y por lo visto tampoco lo ha conseguido». Obviamente lo dejé con la boca cerrada. En conclusión, los hijos como dijo alguien, que no recuerdo, son de la vida -creo que fue Jalil Yibrán- y los padres como progenitores tienen la responsabilidad principal de su educación. El Estado pretende regularlo todo, pero curiosamente y aquí tal vez discrepo no sea en nombre del marxismo -que de marxista este gobierno, y disculpe, no tiene nada- sino en pos de ese PENSAMIENTO ÚNICO que marca LO POLÍTICAMENTE CORRECTO sin criterio axiológico alguno porque actua en vistas al mantenimiento de un sistema capitalista que hace de la diversidad -y no estoy en contra ni de lejos de afirmarla- la mejor estrategia para multiplicar necesidades y por ende bienes de consumo….discupad la extensión, me detengo aquí porque espero haberme expresado con claridad,….Gracias porel artículo!!!!

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  2. garceslogia dice:

    ¿Como podemos cuestionar la escuela como instrumento para formar personas libres y con valores, para dar una oportunidad a niños que no tienen oportunidad de acceder a determinadas cualidades en su familia?. Yo entiendo que dicha formación debe de ser compartida entre escuela y familia, y consensuar entre ambos estamentos las posibles fricciones que puedan surgir…

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