En el momento que reflexionamos el mundo a partir de nosotros, nos vemos atado de un sentimiento extraño, de un sentimiento que nos deja atónitos. Nos sentimos vacíos, como si nada tuviera un sentido y seguimos una rutina monótona, aburrida, como si todo fuera lo mismo. Viéndonos a nosotros mismos con otros ojos y dándonos cuenta de que hay un vacío constante, que no tiene respuesta alguna ni momentánea. Esto se puede decir que es propio de la modernidad.

Este vacío lo explicaron pensadores como el matemático Blaise Pascal y el neurólogo Viktor Frankl, además de otros filósofos, ya que este tema es muy abordado por la filosofía y varias disciplinas. Estos comprendieron que este tipo de sensación o sentimiento humano conlleva a que el hombre se sienta constantemente en un sufrimiento, un vacío existencial. 

Pascal decía que el hombre siempre está en guerra consigo mismo, debatiéndose entre sus pasiones y su razón, contradicción que no es capaz de integrar sin sufrir tensiones.

Por ello, en ocasiones el hombre no sabe lo que le gustaría hacer, sino que hace lo que otras personas hacen (conformismo) o hacen cosas que otras personas quieren que haga (totalitarismo). Y es aquí donde se produce una quiebre en la voluntad de sentido – según Frankl – que no es más que la búsqueda por parte del hombre por el sentido de la vida y si este sentido en el cual el hombre espera que sea realizado no es más que una expresión de sí mismo o nada más que la proyección de un espejismo, perdería inmediatamente su carácter de existencia y desafío, es decir, no podría motivar al hombre.

Este vacío existencial lo vamos llenando consciente o inconscientemente, con placeres humanos, placeres que son momentáneos y con tiempos cortos, pero que al fin y al cabo seguimos atrapado dentro de ese mismo vacío constante. Esto se pone de manifiesto en cuanto no realizamos ninguna acción.

Por ende – decía Frankl – a veces la frustración de la voluntad de sentido se compensa por medio de la voluntad de poder, donde la expresión más primitiva de esta es la voluntad de tener dinero. En otros casos, en la cual la voluntad de sentido se frustra, es compensada por la voluntad del placer, esta es la razón por la cual la frustración existencial suele manifestarse en forma de compensación sexual y así en caso de vacío existencial, la libido sexual se vuelve agresiva. Algo parecido pasa en la neurosis con respecto a los círculos viciosos.

Uniendo lo anterior dicho por Frankl, Pascal decía que la voluntad es necesaria para rechazar las tentaciones de la vida mundana, porque la diversión es la manera que tiene el hombre de llenar su vacío existencial.

Este filósofo-matemático hizo experimentos físicos sobre el vacío para poder explicar en forma práctica los efectos que provoca en la conciencia el vacío de la existencia. Porque así como el vacío que produce la presión atmosférica, la conciencia sufre la presión metafísica que se percibe como angustia y que contamina toda la existencia.

Entonces, Pascal proponía el ascetismo y el control emocional como el método adecuado para aliviar las pasiones humanas y adquirir la templanza espiritual que favorece la felicidad plena.

Por eso, el sufrimiento puede ser un logro humano sobre todo cuando nace de la frustración existencial.

Otra de las formas de experimentar este vacío existencial, es el individualismo, es la falta del otro, la falta de otredad, es decir, que no hay alguien más que pueda validarnos, o sea, yo soy porque el otro es. Creer que somos únicos nos va a llevar a entender que nuestros logros son pueriles. Esto último, se basa mucho con el placer de uno mismo.

Otras de las cosas por las cuales, se manifiesta el vacío existencial es, por ejemplo, cuando sentimos que no somos útiles, es decir, desvalorización del humano, esto normalmente la padecen en la actualidad las personas de la tercera edad, son ellos los que padecen esa sensación de que no sirven para nada y que nada pueden hacer por eso.

Ante todo esto, podemos entender que se puede resolver esta situación, como por ejemplo, con la acción del dar, ya que es la manera de desapegarnos de muchas cosas que nos atan y que tal vez no las necesitamos. Otra de las cosas que plantea Viktor Frankl, es la desreflexionar, es decir, que las cosas en las cuales pensamos no se conviertan en pensamientos constantes, sino que sean más fluctuantes, es decir, que lo que no podemos controlar dejarlo ser, simplemente. Si otras personas pasan por esto, nosotros también podemos pasar por lo mismo y está bien, simplemente está bien que sea así, es parte de la existencia humana.