Blog de Laura http://www.papeldelija.net

Desearía que el mundo me sorprendiera, pero esta ha sido otra oportunidad perdida para hacerlo. Son tiempos difíciles y ya empiezo a ver qué prioridades tienen las autoridades y el Gobierno. Se escudarán tras la excusa de que escasean las subvenciones y no hay para todos. A día de hoy pueden viajar 200 personas con sus mascarillas, bien juntitas en un avión, pero en cines y teatros se quitan asientos y se reduce el aforo a la mitad. Me entristece ver cómo se empieza a poner en duda lo mismo de siempre: la importancia del sector artístico.  

Parece que no acabamos de entender que proteger la literatura, la pintura, la escultura, la música, el teatro, el cine, la filosofía, la historia, todo lo que pertenece a las llamadas humanidades es tan importante como apoyar el desarrollo tecnológico o la investigación científica. Hoy he dado con un artículo del diario Straits Times de Singapur y me ha abierto una nueva grieta entre mi necesidad de crear y la fe en el futuro de la creación. Se titula Ocho de cada diez singapurenses pagaría más a los servicios esenciales: Encuesta.

Por lo visto han hecho una encuesta a 1.000 personas y estas han determinado que los cinco trabajos más imprescindibles son en este orden los médicos y enfermeros (86%), los limpiadores (78%), los basureros (77%), los vendedores ambulantes (76%) y los repartidores (70%). Lo lamentable es la lista de los cinco trabajos considerados menos necesarios. Un 71% cree que los artistas son totalmente prescindibles en la sociedad.

 Ambas listas dan mucho que pensar y no debemos perder de vista que se trata de un sondeo local, en Singapur, de 1.000 personas, que no es una gran multitud. Sin embargo, no podemos pasar por alto que un 71% de ellas creen que el trabajo más prescindible y menos necesario es el de un artista o creador. Así que recordemos el papel que juega el Arte en nuestras vidas. Tommy Koh en el artículo ¿Son los trabajadores de Arte no esenciales?del mismo diario ya defiende qué nos aporta cada disciplina del sector.

Estos días también di con el artículo de Alexandra Komarova ¿Es el Arte realmente importante?Nos cuenta que hay quien cree que el Arte enriquece nuestra vida y quien opina que es necesario para expresar nuestros sentimientos. Komarova añade y argumenta la importancia del Arte para recordar acontecimientos históricos. Confirma su función educativa. A raíz de estas reflexiones yo añadiría tres objetivos o funciones que tiene toda obra de Arte.

Por un lado existe la función de entretener, distraer, conseguir que el público se concentre solo en lo que tiene delante, sin más pretensiones. Por ejemplo, los episodios de series como Mr Bean, La casa de papel o la novela Los ojos amarillos de los cocodrilos. Por otro lado están las obras concebidas para distraer, pero mientras te divierten también te ponen a prueba, te provocan o te hacen cavilar; ya sea mediante humor, miedo, drama, romanticismo, costumbrismo, etc. Pienso en series como The Affair, After Life o Happy Valley o novelas como Los besos en el pan, La carne o La elegancia del erizo.

En tercer lugar hay obras comprometidas que funcionan como herramientas de denuncia que buscan impactarnos para hacernos reaccionar sobre un tema, una situación, problema o dilema. Es la función más poderosa del Arte. Un ejemplo sería la obra de Banksy, Ai Weiwei, Doris Salcedo o los libros de Noah Yuval Harari. Son obras que pueden llegar incluso a cambiar la realidad. Sabemos que tras la película Roma, el Gobierno de México aprobó una ley para mejorar los derechos de las “trabajadoras del hogar”. 

¿Alguien cree que podemos prescindir de alguna de estas tres funciones? ¿Acaso no consigue el Arte recordarnos los errores de la historia, nos da sosiego, nos informa, alimenta nuestra visión del mundo, reivindica derechos y revela injusticias? Imaginemos qué mundo sería este sin obras de Arte.

Todas o prácticamente todas las personas han recurrido al Arte durante el confinamiento. ¿No significa esto que lo necesitamos y que cumple sus funciones? Es a través de la Literatura, la Filosofía, la escultura, la pintura, el teatro y el cine que alimentamos no solo nuestros sentidos, sino nuestros parámetros y nuestra capacidad de análisis. Podemos colocarnos frente a una obra sin conocimiento de esta y nos aportará algo. Siempre reaccionaremos de alguna manera, incluso la indiferencia es una reacción de la que extraer conclusiones.

Sin embargo, nuestra experiencia será mucho más fructífera si estudiamos su historia y su contexto. Al estudiar Arte construimos un criterio basado en una ética y una estética que nos dota de una capacidad de crítica aplicable a cualquier cuestión o reto de nuestra vida. Me atrevo a decir que todas las formas del Arte son profesoras de pensar, ya que despiertan y desarrollan nuestros pensamientos. Sin Arte nos convertiríamos en máquinas que se limitan a percibir y procesar sensaciones.

Para acabar, mencionaré otro punto a favor de este sector infravalorado. El Arte es la única disciplina que nos hace únicos. Este es un mundo globalizado donde se expanden macro empresas que exigen una serie de cualidades, habilidades y conocimientos cada vez más específicos. Te hacen sentir prescindible en el puesto que ocupas y consiguen que creas que como tú hay miles capaces de hacer lo que se requiere. Tengo la sensación de que hoy se valoran menos las virtudes de nuestro “toque personal”. En numerosos casos y puestos de trabajo se ignoran las particularidades que distinguen a una persona de otra, a pesar de que añaden valor a sus tareas.

El Arte nos recuerda que no hay dos personas iguales. Cada obra es única y además, puede tener un valor extraordinario para alguien. Todos recordamos un libro, un cuadro, una canción, una escultura que nos cambió la vida. ¿Cómo sería el mudo de hoy si no hubiese existido Madonna, Prince, David Bowie, Queen o U2? ¿Y si no existiera el Guernica? ¿Y si no se hubiese escrito El principito, Don Quijote o El señor de los anillos?

Crear una visión de este o de otros mundos no es fácil. Compartirla y hacerla llegar a los demás tampoco lo es y en la mayoría de casos implica el trabajo y colaboración de varias personas. Por eso cuando alguien consume alguna forma de Arte y lo desprecia negándose a pagar por ello, o declarando que no es necesario, mata un poco mi espíritu creador y mi fe en que algún día el Arte ocupará el sitio que merece; ni mejor ni peor que los demás sectores de nuestra sociedad. Si alguien todavía duda sobre las funciones imprescindibles que cumple, le invito a escuchar a Nuccio Ordine en la entrevista de Aprendemos juntos de marzo 2019 o lea su libro La utilidad de lo inútil.