Modernidad hecha de ilusorias verdades by F.Moa

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Gianni Vattimo nos dice que la fundamentación de la filosofía occidental culmina «durante la época moderna, en una progresiva identificación de filosofía y epistemología (entendida ésta como teoría del conocimiento fundado en una capacidad de la mente de reflejar fielmente la naturaleza […]»1. Este “reflejo” tiene mucho que ver con el Veritas est adaequatio rei et intellectus sive enuntiationis, o sea, la verdad entendida como adecuación del pensamiento o del enunciado a la cosa. ¿Pero qué es lo que la modernidad trae consigo? ¿La posibilidad de aprehender la verdad? En un primer momento parece que sí, que la modernidad puede hacerse con la verdad progresivamente en la medida en que surge una suerte de fe en el progreso. Esta “nueva” fe digamos que secular cuyo centro de gravedad se encuentra en el progreso está filosóficamente vinculado, a juicio de Hannah Arendt, con la Mano invisible de Adam Smith, el Ardid de la naturaleza de Kant, la Astucia de la razón de Hegel y el Materialismo dialéctico de Marx.

¿Pero acaso se alcanzará la verdad durante la edad moderna gracias a ese “reflejo” antes referido? Para Nietzsche tal “reflejo” no será sino un espejismo: «Cuando Nietzsche llamaba a la edad moderna “escuela de la sospecha”, quería decir que, al menos a partir de Descartes, el hombre ya no estaba seguro de nada, ni siquiera de ser real; necesitaba pruebas, no sólo de la existencia de Dios, sino también de la suya propia»2. La certeza que encontró Descartes a partir de su yo pienso, luego soy, a saber, «que las cosas que concebimos muy clara y distintamente son todas verdades»3, resulta muy cuestionable, y así lo considera no ya sólo Nietzsche sino también filósofos muy anteriores a él (v.g. Pascal). Sea como fuere, para Heidegger está claro que a finales del s.XIX «la convicción de no poseer la verdad se instauró como algo parecido al Espíritu de la época, del que Nietzsche fue probablemente el más intrépido representante»4.

Nietzsche considera que la verdad es inalcanzable porque nuestro lenguaje -y por tanto nuestro pensar- es incapaz de aprehenderla: «[…] con las palabras jamás se llega a la verdad […]»5. El filósofo alemán detalla que los conceptos se forman a partir de experiencias similares y por ello diferentes -en lo similar hay diferencias. A causa de esto el concepto iguala lo diferente, lo que fundamenta la imposibilidad del lenguaje/pensamiento como hogar de la verdad: «las verdades son ilusiones de las que se ha olvidado que lo son»6. En definitiva, si se mira con los ojos de Nietzsche resulta imposible alcanzar la verdad a través de un pensamiento hecho de conceptos repletos de errores. Por tanto, quienes consideran que la verdad se puede aprehender son mentirosos o ignorantes.

1Vattimo, 2010.

2Arendt, 2002.

3Descartes, 2008.

4Arendt, loc.cit.

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