LA REVOLUCIÓN DE LA SOMBRA by Scarlet Cabrera

el

“La Sombra describe la parte de la psique
que un individuo preferiría no tener presente.
Contiene las partes negadas del yo.
Debido a que el yo contiene tales aspectos,
estos emergen de una forma u otra.”
Carl Jung.

No deja de resultar insólito que para conocernos sea necesario acudir a un especialista ¿Psicólogo? ¿Psiquiatra? ¿Terapeuta? Hay quienes incluso se salen del rango y van tras las cartas del Tarot indagando las respuestas sobre sí mismos.

Como mínimo, debería llamarnos la atención lo poco que sabemos del cosmos emocional que habita detrás de los párpados. Tantas artimañas enmarañadas para no ver.

La inquietud por conocer los linderos de la psique ha sido crucial en el desarrollo de la humanidad. En el revuelto mundo que nos está tocando vivir, cada vez es más prioritario solicitar asistencia cuando nos encontramos fuera de control pero…

¿Qué tal sería si nos escucháramos?

¿Si tomáramos tiempo valioso para detectar señales y anomalías e ir avanzando hacia estadios más equilibrados?

Uno de mis eternos favoritos es Carl Jung. No existe nada en sus consideraciones que no me cautive.

Su enfoque sobre los laberintos de la mente analizados desde las categorías de sus Arquetipos me parece de una genialidad de profunda a adictiva.

Como he señalado en otros escritos, soy inmigrante y no poseo en mis manos aquellos libros tan amados que tuve que dejar.

Considerando ese detalle, acudo obligatoriamente a Internet y entre mis pensamientos y divagaciones,  la memoria hace su trabajo recabando para mí el compendio de remembranzas que de pronto reverdecen, facilitándome la tarea de “pescar” en el océano de la red los pasajes que necesito.

Jung consideraba al Inconsciente Colectivo como la particularidad que compartimos sumergidos en el proceso del desarrollo histórico de la humanidad separado de la experiencia individual sin que eso haga suponer fronteras porque es obvio que no poseemos cajones etiquetados en los recovecos de la mente; entonces, por un lado estamos integrados a realidades simbólicas como conjunto social y además,  adquirimos vivencias únicas, tatuaje que nos hace ser lo que somos en carne viva.

Ese concepto lo diferenció entre otros muchos enfoques de su otrora mentor Sigmund Freud de quien fuera pupilo y luego, igualmente, ya genio con luz propia.

Siendo un tema tan interesante y magno, siento el compromiso de retomar y concentrarme en el hilo de mis reflexiones “La Revolución de la Sombra”, momento tan evitado de conversar de tú a tú con el lado oscuro.

¿Por qué la Sombra y no el Arquetipo del Padre, la Persona, el Héroe o la madre?

…porque allí, envuelta entre penumbras late nuestra auténtica verdad y no esa “fachada” conjugada en el Arquetipo de la Persona que sacamos todos los días a resplandecer con la mejor resolución.

“Cada uno de nosotros proyecta una sombra tanto más oscura y compacta cuando menos encarnada se halle en nuestra vida consciente. Esta sombra constituye, a todos los efectos, un impedimento inconsciente que malogra nuestras mejores intenciones”
Carl G. Jung

La Sombra representa desde lo más instintivo hasta lo más denigrante y con “denigrante” quiero enfatizar que durante toda nuestra existencia hemos ido recopilando acciones virtuosas dignas de elogio pero simultáneamente, hemos acumulado residuos radioactivos no precisamente bellos o relucientes. El abanico abarca paralelamente al túnel de los miedos.

La Persona aspira que saquemos lo brillante en detrimento de no admitir lo sórdido o angustioso.

“La figura de la sombra personifica todo lo que el sujeto no reconoce y lo que, sin embargo, una y otra vez le fuerza, directa o indirectamente, así por ejemplo, rasgos de carácter de valor inferior y demás tendencias irreconciliables.”
Carl G. Jung

No hay que irse tan lejos como para presuponer que asesinos, pederastas, traficantes de menores y así continuar aglomerando lo más pestilente de la sociedad, puedan tener conflictos con su Sombra ¿Deberían? Sin duda pero sabemos que son especímenes congelados que se precipitan sobre la densa barbaridad sin que les preocupe mucho avergonzarse ante sí ni ante nadie.

…no obstante, no hay que penetrar semejantes niveles del subsuelo para palpar las tantas veces que no hicimos lo correcto, cuando a conciencia plena o simulada, traicionamos, engañamos, mentimos, manipulamos <también> los hechos que permitimos e hicieron que nos sumergiéramos en tan vilipendioso estiércol emocional. Hemos marcado y nos han herido. Es toda una gama La Sombra.

No hacer nada si hemos debido asumir posición y callamos dejando el camino libre para que se cometiera algo repugnante. La Sombra lo sabe.

El conjuro nunca va de flagelarse. El objetivo es la introspección en vías de ser mejores personas. Admitir no implica condenarse, va de incorporar, rehacerse <si es posible enmendar> y si no, someterse al escrutinio a alma cerrada, desmenuzar y hacer el esfuerzo de no seguir formando parte de la infinita enajenación de máscaras que tiene al planeta castrado de belleza. Saborearemos el resplandor de la libertad.

El tema es muy cercano, no ocurre en otra galaxia. Son los individuos  “comunes” con los cuales nos sentamos en la mesa, dormimos, trabajamos, esos demás que casi conocemos de tantos verlos en los medios de comunicación. La cuestión más importante es enfrentar el duelo pendiente con la imagen invertida que nos observa cada vez que nos miramos al espejo.

Siempre he imaginado a la Sombra como un sótano con un candado blindado protector de los miles de nuestros Yo más repudiados ¡La Sombra está encadenada gritando! Exige inspección ¿Reconciliación?

…pero

¿Quién quiere contemplar lo peor de sí mismo?

Es amenazador, escalofriante.  Por cada ostracismo que le inferimos a la Sombra únicamente le entregamos poder y su poderío lo único que genera son conflictos internos, inestabilidad, trastornos.

Complicados entre el —Sí y NO— puede suceder que terminemos tan desequilibrados acudiendo a la consulta del especialista. Insomnio, depresión, aislamiento, dolores físicos con raíces psicológicas o simplemente, coexistir perseguidos por dentro en una eterna Guerra Civil.

“El mayor poder, sin embargo, proviene de la aceptación de tus zonas sombrías y al integrarlas como componentes de tu Yo. Todos arrastran una Sombra, y mientras esté menos plasmada en la vida consciente del individuo, más oscura y densa será. En la totalidad, forma un problema inconsciente, frustrando nuestras mejores intenciones.”  
Carl Jung.

¿Confrontar a la Sombra?

Viéndolo en frío, no ha sido un extraño que nos ha invadido la sangre, un extranjero como el Coronavirus quién ha entrado a la fuerza contaminando al aposento. Somos quienes hemos creado a nuestra propia Sombra. Es tan nuestra como la piel, la manera de mirar o las pulsaciones del corazón.

Mientras más la negamos, más desbalances animamos. Decía Freud “Recordar es el mejor modo de olvidar”. Ese aforismo se adapta perfectamente a la Sombra de Jung.

¡No todo es turbio!

A favor de la Sombra, diría que en ella se preserva el instinto, si bien revela nuestras debilidades también guarda la sabiduría instintiva que tantas veces <literalmente> nos ha salvado la vida.

Jung ejemplificaba a la Sombra con la figura del Cuervo y no precisamente como a un pajarraco desalmado; más bien funge como la guía hacia nuestro descubrimiento, norte manifiesto de grandes habilidades y saber. Renacimiento.

En la sombra encontraremos nuestros impulsos más primitivos, el lado animal de nuestra fachada, alquimia que desde tiempos ancestrales ha elaborado el laboratorio de la naturaleza y nos ha integrado al desarrollo genético del existir y su evolución.

 Los instintos no poseen calificativos de bondad o maldad. Socialmente es diferente ya que como seres sociales conformamos estructuras de cohesión, esa “cohesión” tan indispensable es un mar de contradicciones y la prueba salta a la vista ¿Exceso de Sombras renegadas cohabitando espacios comunes?

Hay tanta simbología de la Sombra en la literatura, tengo dos favoritas El retrato de Dorian Gray de Oscar Wilde y El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde de Robert Louis Stevenson ¿No son perfectas? Dorian, eternamente luminoso y su contrapartida, el desfigurado cuadro plasmando cada depravación como si fuese la esponja que absorbe tipo agujero de gusano cada maldad y la encierra protegiendo al lustre del antifaz y ¿Qué decir del famoso Mister Hyde, siniestro engendro ilimitado, cámara lúgubre del respetado del Dr. Jekyll?

Podemos pasarnos la existencia entera reprimiendo a la Sombra pero eso no resolverá la reyerta. Ir de especialista en especialista pero ¿Estamos realmente transmitiendo el todo del todo? Confesarse con el espejo es la más difícil tarea que pueda existir pero también, puede resultar la más liberadora.

En los sueños la Sombra se manifiesta entre símbolos insinuantes, pasadizos oscuros, observaciones a través de mirillas en puertas oníricas, compresión, tinieblas, sensación de estar apretado, dificultad para pasar de un lugar a otro. Son variadas las maneras que ha ideado para llamar la atención.

¿Has visitado a tu sótano últimamente?

Hay muchos espejos tapados esperando.

¡Es una insurrección!

<La Revolución de la Sombra>

¿Recuerdas aquella vez cuándo…?

Scarlet Cabrera

 “Desafortunadamente no puede haber ninguna duda de que el hombre es, en general, menos bueno de lo que se imagina a sí mismo o quiere ser. Todo el mundo tiene una sombra, y cuanto más oculta está de la vida consciente del individuo, más negra y más densa es. En todo caso, es uno de nuestros peores obstáculos, puesto que frustra nuestras intenciones más bien intencionadas”

Carl G. Jung


Fuentes:

https://es.wikipedia.org/wiki/Arquetipo_(psicolog%C3%ADa_anal%C3%ADtica)

https://psicologiaymente.com/psicologia/arquetipos-carl-gustav-jung

https://www.psicologia-online.com/los-arquetipos-de-carl-gustav-jung-lista-con-ejemplos-4146.html

https://viviendolasalud.com/psicologia/arquetipos-jung

https://lamenteesmaravillosa.com/los-12-arquetipos-de-personalidad-de-jung/

https://psicologiaymente.com/psicologia/inconsciente-colectivo

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