• EL PASADO OCULTO

El primado: De niños, en torno a los cinco o seis años, nuestro mundo empieza a parecer menos confuso e intimidatorio. Lo empezamos a comprender, a distinguir entre el bien y el mal, y poder anticipar lo que va a suceder a continuación, Nos sentimos orgullosos de ser de nuestra ciudad, de nuestra comunidad y de nuestro país. Sabemos que hay que respetar y valor, que bromas más graciosas podemos gastar y que bromas no son tan graciosas, etc. En realidad no pensamos mucho en esto: las cosas son así y ya está. Lo que no sabemos a esta temprana edad es que nuestros pensamientos, sentimientos y conductas no son los únicos posibles. Habríamos sido personas distintas en muchos aspectos de haber nacido en otra parte, en una cultura diferente con una lengua distinta.

El método de priminig o primado se utiliza en psicología para demostrar cómo operan de forma inconsciente las ideologías y valores culturales para influir sobre los juicios y conductas de una persona. Estos métodos se llevan utilizando más de cincuenta años. Lo típico es que se presente información importante de forma disfrazada o a veces incluso subliminal, de manera que si afecta a los participantes tal como se predice, estos no sean conscientes de esa influencia. Así se demuestra que la influencia es inconsciente, no consciente. Los efectos priminig son naturales y automáticos.

Ahora bien, ¿Qué fuerzas están construyendo el pasado oculto de nuestras mentes? Según recientas investigaciones, los niños aprenden el estereotipo por medio de los medios de comunicación y la cultura general donde están expuestos de muy temprana edad. Con respecto al sexo, no obstante, parece claro de donde provienen esas influencias, los juguetes.

Al igual que los medios de comunicación, las series televisivas también realizan una transmisión cultural de sesgo racial. Por ejemplo en un estudio realizado, tomaron series televisivas muy importantes de USA (CSI, Anatomi de Gray), Bones, etc), todas las cuales tenia gran cantidad de televidente, donde escogieron solo a participantes que nunca hubieran visto ninguna de estas y de todas las series seleccionaron un personaje blanco y uno negro de igual posición es decir, ambos personajes eran igualmente importantes en la trama de la serie y tenían un mismo estatus den el trabajo, por ejemplo, ambos eran inspectores de policía). Se seleccionaron un total de quince personajes blancos y quince negros, y a los sujetos del estudio se les mostraron nueve videos sin voz en lo que aparecía cada uno de los personajes seleccionados. Y aquí viene la vuelta de tuerca: el personaje blanco o negro era eliminado mediante una edición de la escena, de manera que lo único que los sujetos veían era como el protagonista principal del video, reaccionaba ante un personaje eliminado. Al ver el video, no se podía tener idea de con quien estaba interactuando el personaje en ese momento; y como en todos los videos se habían eliminado digitalmente el audio, la única información que tenía era el comportamiento no verbal del personaje principal -sus expresiones faciales, gestos y lenguaje corporal- hacia el otro personaje que no estaba en la pantalla, Los investigadores querían saber si el personaje principal se comportaba de la misma forma con un personaje blanco o negro. Después de cada video se les preguntaban hasta que punto el personaje visible sentía atracción o aversión por el personaje que no aparecía. Los resultados revelaron que la conducta no verbal del personaje principal era más positiva hacia los personajes blancos de la serie y más negativa hacia los personajes negros.

Ahora bien, multipliquemos esas diferencias por las muchas interacciones que tiene ese protagonista en cada serie, multipliquemos eso por el número de episodios de la serie, y multipliquemos eso por el número de series populares en televisión, y luego eso por los millones y millones de personas que ven esas series. Entonces nos haremos una idea de lo poderosa que es la influencia cultural en los tele-videntes sobre nuestras actitudes positivas o negativas hacia los blancos y/o negros. Cabría preguntarse: ¿Cuánto más vemos esas series más negativas se vuelven nuestras actitudes inconscientes hacia los negros? Me temo que en este aspecto no hay buenas noticias. De modo que esta investigación concluyo que cuantas más series con alto grado relativo de sesgo racial veía la persona, mas sesgo racial iba adquiriendo ella misma. Los sesgos inconscientes de los actores eran asimilados inconscientemente por los espectadores.

Los medios de comunicación también trasmiten estereotipos culturales mediante el modo en que nos presentan las noticias. Esta sea tal vez una manera incluso más insidiosa de transmitir creencias culturales, porque esperamos que las noticias sean un informe preciso del mundo real. En 1996, en el apogeo pre internet de estas fuentes de noticias, el científico político de Yale, Martin Gilens, realizo un estudio para examinar el contenido de las principales publicaciones de noticias y los informativos de la noche de las tres principales cadenas de televisión. Ser centro en el contenido visual que estos denominantes medios de comunicación ofrecía mientras el presentador o locutor hablaba del problema de la pobreza de USA: ¿Qué imágenes o vídeos se seleccionaban como fondo al texto de la revista o a la locución de la televisión?

El 65% de las personas que aparecían en los segmentos de televisión sobre la pobreza de USA era negro. Estas representaciones desproporcionadas afectan no solo a las actitudes de la gente hacia la pobreza (esto, “la mayoría de los pobres son negros”), sino que también a las creencias inconscientes de los negros sobre ellos mismos y su comunidad. Gilens nos recordaba que cuando un periodista utilizo el estereotipo en su sentido psicológico por primera vez en los años veinte, se refería a “imágenes en nuestras mentes” que influía más que la realidad en nuestras actitudes y conductas. Hay que decir que los trabajadores de prensa no lo hacían consciente-mente, de manera que si la causa no era consciente y deliberada por parte del responsable, debía ser inconsciente y no intencionada. Es por eso que Gilens concluyo su estudio de los medios de comunicación diciendo que “el patrón consistente de falta representación racial sugiere que lo que está en funcionamiento son las imágenes negativas inconscientes de los negros, Los trabajadores de prensa e informativos de la televisión son miembro de la misma cultura de sus lectores y espectadores; se empaparon de la misma cultura que el resto de nosotros. De manera que hay evidencia sólida de que la transmisión de estereotipos y creencias al sesgo racial a través de los medios de comunicación.

La estela de la vida: En la vida cotidiana, mientras vamos de un contexto y una experiencia a los siguientes, nuestros sentimientos se mueven de inmediato para percibir la información de la situación, el nuevo presente. Pero a nuestra mente le lleva un tiempo sacudirse de encima los efectos del momento previo. Nuestra mente se demora en el pasado reciente y se traslada solo gradualmente a la nueva situación. Esto significa que el residuo del pasado reciente puede influir en como uno interpreta una nueva situación, como nos comportamos en ella, las decisiones que tomamos, las emociones que sentimos.

Nuestras mentes están también contantemente haciendo la transacción de una situación a la siguiente. Es crucial entender esto: lo que está activo en influyente en la mente en cualquier momento dado es más de lo que está sucediendo justo ahora en el presente. Los vestigios de la experiencia reciente solo se disiparan poco a poco con el tiempo. Lo que pensamos que nos está afectando en la nueva situación es lo que tenemos justo delante, perceptible por nuestra mente consciente a través de los sentidos. Pero tras las bambalinas suceden muchas más cosas de las que percibimos.

De esto trata lo que venimos hablando anteriormente: del “efecto residual” de una experiencia en la siguiente – el pasado muy, muy reciente – y de qué forma puede invadir nuestro presente. Los pensamientos, sentimientos, deseos, metas, esperanzas y motivaciones de la situación 1 no se desvanecen en un nanosegundo, como desactivados por un interruptor, cuando pasamos directamente a la situación 2, sino que dejan un residuo, una estela, que afecta a nuestra experiencia de modo sutil pero intenso.

Incluso estados emocionales más leves, lo que llamamos “estados de ánimo” pueden transferirse de los eventos que los causaron para afectarnos donde y cuando menos lo esperamos. “El tiempo meteorológico es una cuestión meramente personal” escribió el poeta colombiano Álvaro Mutis.

Por ejemplo, nuestras experiencias físicas de frío o calor pueden hacernos sentir socialmente cálidos o fríos, y nuestras experiencias sociales de calidez o frío pueden hacernos sentir calor o frío físico. Y somos totalmente inconscientes del efecto de un tipo de calor o frío sobre el otro.

Otro buen ejemplo de esto es en la economía conductual, el estudio de las decisiones financieras y de consumo, ha demostrado que los estados emocionales ponen en acción estados motivacionales básicos, como la agresión o el aislamiento. Y estos estados a su vez modifican nuestra valoración de los objetos cuando estamos tomando decisiones de compra y venta. Además, otra de las contribuciones de la economía conductual de Kanheman, laureado con el Premio Nobel, llamada el “efecto de dotación”. Este efecto es una de las tendencias de la conducta económica más sólida e importante de la naturaleza humana. En términos sencillos, damos más valor a un objeto. Nuestra propiedad sobre él “dota” al objeto de un valor añadido.

Todos tendemos a dotar a los objetos de mayor valor si son nuestros y los poseemos. Esto tiene mucha lógica en los negocios. Otros investigadores como Jennifer Lerner y sus colaboradores demostraron que el efecto de dotación básico cambiaba, e incluso se revertía, si la persona había tenido recientemente cierta clase de experiencia emocional. Las emociones en las que se centró Lerner fueron el asco y la tristeza.

Cuando sentimos asco, queremos librarnos de lo que quiera que estemos tocando, oliendo o comiendo en ese momento. Básicamente queremos alejarnos a toda prisa. Por ello y trasladando a la economía conductual, pues, el asco debería impulsarnos a querer vender lo que ya tenemos a un precio más bajo de lo habitual. Porque la motivación subyacente es liberase de lo que uno tiene. Debería también provocar un descenso del deseo de querer comprar o adquirir cualquier cosa nueva, lo que debería llevar a una bajada en los precios de compra también. La emoción de asco debería cambiar el efecto de dotación, bajando el precio de venta y el de compra. El asco se tradujo en comprar barato y vender barato.

Por otro lado, el efecto que provoca la tristeza es inverso, porque lo que produjo el efecto residual de la emoción fue la inversión del efecto universal de dotación. Respondiendo al estado inconsciente de motivación-al-cambio, los sujetos no pidieron tanto dinero por librarse del producto, en el mismo estudio que realizo Lerner, pero quería pagar más de lo habitual para adquirir ese producto si no lo tenía (precio de compra más caro). Comprar caro y vender barato. La conducta es un efecto inconsciente e involuntario del estado emocional.

La obvia moraleja de todo esto es que no deberíamos ir de compras cuando estamos tristes. Estaremos después a pagar más que cuando no estamos tristes. La vida deja una estela porque el cerebro deja una estela.

  • EL PRESENTE OCULTO

Cuando fiarnos en nuestra intuición: ¿Por qué confiamos en nuestra intuición, incluso más que en el pensamiento reflexivo? Básicamente confiamos en nuestra intuición por la misma razón que confiamos en nuestros sentidos. Tendemos a confiar en nuestras intuiciones por razones familiares: cuanto más fácilmente aparecen en nuestra mente una idea en particular, sin que nos esforcemos por producirla, mas confiamos en su validez y menos dudamos de su veracidad. Estamos programados para confiar en nuestros sentidos, sin cuestionarlos. La alternativa, es decir, no confiar en nuestros sentidos y ponerlos en duda, significa estar psicótico, y ese es un estado bastante aterrador. Entonces ¿Cuándo confiar e nuestra intuición?:

  1. Hay que completar el impulso intuitivo con al menos un poquito de reflexión consciente, si hay tiempo de hacerlo.
  2. Si no tienes tiempo para pensarlo, no corras grande riesgos por pequeñas ganancias basándote solo en impulsos o intuiciones.
  3. Cuando te enfrentas a decisiones complejas en las que intervienen muchos factores, y sobre todo cuando cuentes no con medidas objetivas (datos fiables) de esos factores importantes, tomate en serio tu intuición.
  4. Para saber cuándo confiar en nuestros instintos, ten cuidado con lo que deseas.
  5. Cuando nuestra inicial reacción visceral ante una persona de otra raza (etnia o sexo, etc.) sea negativa, deberíamos reprimirla.
  6. No deberíamos confiar en nuestras valoraciones de los demás, basadas solo en sus rostros o en fotografías hasta que hayamos tenido alguna interacción con ellos.
  7. Puedes confiar en tus instintos con respecto a otras personas, pero solo después de haberlas visto actuar.
  8. Está muy bien que el atractivo sea una parte de la ecuación romántica, pero no debería ser el único factor, ni siquiera el más importante.

Lo que vemos es lo que somos: Como sostenía William James, nuestra conducta surge en realidad de fuentes inconscientes y no intencionadas, incluidas las conductas apropiadas y sugeridas por lo que estamos viendo y experimentando en un momento dado en nuestro mundo. Nuestros actos conscientes de voluntad, decía James, son actos de control consciente de control sobre esos impulsos inconscientes, que permite que algunos se manifiesten y otros no. La mente humana es una especie de espejo: genera conductas potenciales que reflejan las situaciones y circunstancias del ambiente en el que nos encontramos: un vaso de agua nos dice “bébeme”, un parterre de flores nos dice “riégame” y un museo nos dice “admírame”. Estamos todos así programados, para reaccionar a los estímulos externos.

Nuestros impulsos ocultos moldean en gran forma nuestra conducta en el presente. La conducta y emociones de los demás son contagiosas para nosotros, no solo cuando las observamos directamente y en persona, sino también cuando leemos sobre ellas o vemos señales de ellas a posteriori. Es por eso que los sutiles estímulos que nos llevan a comportarnos tanto bien como mal, entran constantemente por nuestros sentidos para influir sobre la mente mientras se mueve en el presente.

¿Por qué existe esta conexión entre lo que vemos y lo que hacemos? La respuesta está en nuestro pasado y en nuestros genes. Los niños imitan y copian a otros igual que los adultos, no es algo que tenemos que aprender o proponernos. Se trata de una tendencia innata y seguramente nos beneficiara durante nuestro tiempo evolutivo, produciendo ventajas adaptativas que contribuyen a nuestra supervivencia como especie. ¿Qué efectos tiene esto sobre nosotros? La respuesta tiene muchas capas pero lo primero y más importante es que nos ayuda a colaborar y cooperar entre nosotros.

Entonces si lo que vemos es lo que hacemos se concluye que cuanto más veamos a una determinada persona en nuestras vida diaria, más oportunidades tendremos de hacer lo que esa persona hace, en teoría, cuanto más tiempo permanecemos juntas con una persona, más se deberían parecer física y en el hacer con la otra.

Igualmente, los efectos de contagio de la conducta no son obligatorios ni incontrolables, porque podemos decidir si hacemos lo mismo que hace la otra persona o no (si es que somos conscientes de ello) y también podemos imitar intencionadamente si lo deseamos.

Por desgracia, no solo los comportamientos cooperativos los que pueden incrementarse mediante estímulos externos, sino que también la grosería y las conductas antisociales. Los investigadores concluyeron que podemos ser mayormente inconscientes de que la fuente de nuestra propia conducta grosera y agresiva es la conducta agresiva de otros y que el fenómeno del contagio de la conducta negativa puede ser mucho mayor y tener consecuencias para las organizaciones y la sociedad de lo que nos damos cuenta. A veces, el virus contagioso de la conducta antisocial proviene no de la conducta de otras personas, sino de las consecuencias visibles de su conducta.

El contagio suele tener al menos un alcance de tres personas – tres grados de separación visual – de forma que personas que ni conocemos afectan nuestra conducta y emociones porque conocen a alguien que conoce a alguien que nos conoce a nosotros. Y por supuesto, eso funciona en la otra dirección. Es decir la imitación inconsciente no requiere a proximidad física.

  • EL FUTURO OCULTO

Cuidado con los deseos: Es difícil predecir la forma que tomara el futuro, sobre todo en lo que respecta la conducta humana, incluso (o sobre todo) cuando es importante predecirlo. Esto se aplica especialmente a las medidas políticas que imponen restricciones sobre las libertades individuales en beneficio del bien común, o incentivan o recompensan la conducta deseada.

Es por eso que las medidas que buscan modificar las conductas, nuestros propios deseos y metas para el futuro pueden cambiarnos mientras intentamos alcanzarlos, a menudo de la manera menos intencionada y, por lo tanto, inconsciente. Es decir, nuestras metas pueden impulsarnos a estar más abiertos a las influencias externas, incluso a la publicidad subliminal.

Nuestras metas actuales nos cambian, cambian nuestra mente, nuestro corazón y nuestros valores. Y todo eso sin que seamos conscientes de que se han producido esos cambios. Por eso debemos tener cuidado con lo que deseamos. Es por ello, que y quienes queremos ser en el futuro, a corto o largo plazo, da forma a lo que pensamos, sentimos y hacemos. Nos convertimos en aquello que perseguimos y empezamos a ver el mundo a través de unas gafas teñidas del color de nuestras metas. Esto es cierto tanto como si somos conscientes de los objetivos que perseguimos como si no lo somos. Nuestras metas pueden tener, pues, consecuencias no intencionadas. Esto es lo que decía el filósofo holandés del siglo XVII Baruch Spinoza cuando escribió que “los hombres suelen ignorar las causas de sus deseos, somos conscientes de nuestros actos y deseos, pero ignoramos las causas por las cuales estamos determinados a desear cualquier cosa”

El control de la mente: “El control lo tiene unas fuerzas ocultas que actúan en nuestro interior, lo que pasa es que no nos damos cuenta” decía Freud. Y luego Skinner nos arrebató incluso ese atisbo de dominio. “Nada de lo que tienes dentro importa un bledo”, insistió, “el entorno, el mundo exterior, nos toca como si fueras un violín y nosotros nos creemos Mozart”. Ahora bien, ¿Tenemos libre albedrío?

  1. Los pensamientos conscientes importan. Esto significa, según lo que los psicólogos entienden por ese término, que tenemos como “libre albedrio”. Pero no es tan completo ni tan poderoso como podríamos creer.
  2. Reconocer que no tenemos absoluto libre albedrio o completo control consciente, aumenta precisamente nuestro libre albedrío y el control que de verdad podemos ejercer. ¿Cómo funciona esto? Los que insisten en que los anuncios o la persuasión de otras personas no les afectan son los más susceptibles de ser controlados por otros.
  3. El autocontrol más efectivo no se ejerce a través de la fuerza de voluntad y el esfuerzo para sofocar impulsos y conductas no deseadas. Se logra a base de encauzar de forma efectiva los poderes inconscientes de la mente para que ejerzan por nosotros ese autocontrol con mucha más facilidad.