RECUPERAR EL DERECHO A EXIGIR LO POSIBLE Y RAZONABLE by Ana de Lacalle

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Las escuelas han iniciado el curso con una mescolanza de temor e ilusión por parte, sobre todo, de los más pequeños. Los protocolos de seguridad por la pandemia del covid19 marcarán un curso que volverá a ser anómalo. La diferencia, nada despreciable, en comparación con marzo del 2020 es que, esta vez, ya lo sabemos.

Creemos, para no faltar al rigor, que se darán numerosos casos de grupos de alumnos confinados por prevención o por una incidencia significativa de positivos de covid19 en el grupo “estable”. Si esto fuese así, prevemos un curso de cambios e incertidumbres constantes para las familias, que deberán aprender casi magia para sortear los imprevistos e imponderables que vayan sucediéndose.

Lo dicho junto a la crisis económica y social, como factores fundamentales de desestructuración y malestar, auguran un curso duro. Un periodo turbulento y poco esperanzador para todos, pero especialmente para los que se hallaban ya, y los que ahora se han sumados a ese saco sin fondo en el que parece haberse convertido la pobreza.

En muchos países los ciudadanos se manifestarían en las calles y organizarían disturbios más o menos virulentos para despertar de un abrupto aullido a un Estado que promete lo que no puede garantizar. Muestra de ello es el desbarajuste que aún colea de trabajadores que o no han cobrado los ERTES o solo parcialmente, o ni tan siquiera tenían derecho a ello.

Lo curioso en las últimas décadas, tal vez desde que fracasó el movimiento de los indignados, es que las manifestaciones que tienen lugar son siempre organizadas por colectivos corporativistas, algunos con mucha fuerza -como por ejemplo los trabajadores del metro o los taxistas- pero se ha disuelto un espíritu de lucha comunitario que reclame y exija una enmienda a la totalidad del funcionamiento de un sistema que está llamado a morir y a convertirse en una jauría de supervivientes en las capas medias y bajas. Las prestaciones o subsidios son una quimera, dado el alcance y cuantía que suponen. La exclusión, el abandono y las personas viviendo en las calles y sin medios para subsistir va a aumentar en los próximos meses. 

Mientras que en otros países – Francia sin ir más lejos- se protesta, se demanda y se actúa para presionar a que los gobiernos se repiensen las prioridades de sus presupuestos, en el Estados español, tristemente, parece que esa fuerza y energía la hayan absorbido los nacionalismos que vuelven a prometer mejoras que no podrán cumplir.

Los sistemas de producción industrial se han robotizado cada vez más. En España, además, se ha renunciado no se sabe si por negligencia, por falta de miras o porque así lo distribuyó la gran Unión Europea, al desarrollo y el fortalecimiento de la industria en general para evitar, precisamente, el desastre que ahora estamos padeciendo: el porcentaje desmedido que tiene el sector turístico en el PIB nos está llevando a la ruina, ya que una pandemia ataca principalmente al sector servicios. Simultáneamente, se están desmantelando plantas industriales del sector automovilístico, u otros sectores interdependientes que aumentan las listas del paro.

Por otro lado el aumento de la inmigración extranjera de los países pobres o en guerra, que es el gran problema humanitario no resuelto del S.XIX, alimenta ciertos sentimientos de que son esos recién llegados los que agravan la situación al aceptar trabajos en situaciones indignantes; porque no hay que perder de vista que la situación y penuria de esas personas les lleva a conformarse con situaciones de explotación para sobrevivir, que aquí se habían erradicado casi en su totalidad y que se reavivaron con la crisis del 2008.

Así, teniendo en cuenta el panorama global de nuestro país -endeudado como nunca- los augurios no pueden ser para nada positivos o esperanzadores. Se hace necesario que los ciudadanos tomen conciencia de qué es prescindible y de qué no y reclamen una redistribución del reparto presupuestario por parte del Estado orientado a mitigar al máximo el sufrimiento de tantas personas que deambulan por las calles, y de una vez por siempre a utilizar las subvenciones y préstamos concedidos por la Unión Europea de la manera más eficaz posible y velando por, el fantasma, del bien común.

Lo expuesto no es, ni de lejos, el análisis de alguien cualificado en aferes económicos. Hay muchos que pueden con honradez contribuir a este debate público con una cualificación adecuada que sea capaz de proponer acciones concretas. Desde este rincón de un ciudadano más, solo pretendo exhortar a que no nos conformemos con la distribución que desde los gobiernos centrales y autonómicos se haga de los recursos económicos limitados y acudamos a especialistas que puedan garantizar una radiografía rigurosa y realista de la situación. Avalados por los que de forma objetiva y neutral puedan orientar estas exigencias a las que el pueblo tiene derecho en una democracia, actuemos como un conjunto de sujetos afectados directa o indirectamente, o por solidaridad, con protestas y manifestaciones que ejerzan presión sobre las decisiones de los gobiernos. Porque ¿alguien se fía de la transparencia y honradez de ninguno de ellos, incluso en una situación de emergencia como esta? Necesitamos analistas cualificados y honestos que puedan clarificarnos el margen real de decisión y acción de los gobiernos, y unirnos exigiendo lo posible y más adecuado para la mayoría.

Invito desde aquí a esa contribución generosa y desinteresada de los más cualificados en cuestiones económicas y a que legitimados por esos informes transparentes nos alcemos por lo que es esencial para la vida de todos, y abandonemos durante un tiempo cuestiones colaterales que solo funcionan como distractores de la ciudadanía, para desactivarla aún más.

Reclamemos lo que es justo y posible, como ciudadanos sometidos a un Estado que debe velar por el bien de la mayoría y en especial garantizar unos mínimos realistas para la subsistencia.

Ana de Lacalle

2 comentarios en “RECUPERAR EL DERECHO A EXIGIR LO POSIBLE Y RAZONABLE by Ana de Lacalle

  1. Escucha mis más sinceros aplausos por estos comentarios tan acertados del análisis de la situación socio-económica. Ojala llegara a oídos de gente honrada e influyente que se decida a coger el toro por los cuernos y solucionar los problemas ciudadanos con equidad y justicia.

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