Hacía tiempo que tenía la intención de investigar algo sobre J.Lacan y el psicoanálisis.  Desde  que leí el libro de la Interpretación de los sueños de S. Freud, quedé  bastante desilusionada del pobre concepto que se tenía entonces del psicoanálisis, en particular  sobre la mente femenina,  pero tenía curiosidad por saber un poco más sobre el enfoque de Lacan al respecto pues es controversial aún entre las feministas, pero más contemporáneo que Freud.

Después de leer algo sobre su teoría del pensamiento y el lenguaje como interferencia del ser,  me dejó una noción escéptica,  saber que uno es  a final de cuentas, producto del lenguaje aprendido,  es como decir que todos nuestros padecimientos psicológicos se derivan de la sexualidad. Esa concepción tan impersonal no puede ser nosotros, qué va, porque implicaría que antes de aprender a hablar, no somos, ni la realidad es real. Entonces es una filosofía del ser demasiado reducida y reductora. Eso es apenas la búsqueda de la definición de uno mismo para sí mismo. Claro que es menester adentrarse más en otros aspectos de sus teorías, pero mejor busque datos sobre su biografía, sorprendentemente los datos sobre su vida son muy limitados, hijo bien de una familia católica francesa, que estudiara medicina y terapia neurológica antes de encontrarse con el psicoanálisis, a grandes rasgos eso es ¿todo Lacan? y su carácter, bueno, jugaba al golf o seducía a las chicas, vale, ya es algo, ¿No? En el universo de la neurología y el psicoanálisis llegó a convertirse en una eminencia que ejercía seminarios por aquí y por allá sobre esos temas.

En algún momento J. Lacan, el psicoanalista sucesor de Freud,  declara que “La mujer no existe”  “la mujer es síntoma del hombre”  parecen más bien  intentos machistas por describir a la mujer. En ese concepto no llega  siquiera a ser mujer, mucho menos individuo.  En los escritos de la biblia cristiana (considero apropiada esta mención, dado su legado católico) existe un texto que describe el origen de la mujer. De acuerdo a la tradición de este pasaje, Dios creó al hombre y viendo que estaba solo, decidió darle una compañía, así que durmió a Adán, y le extrajo una costilla, de donde forma a la mujer. ¿Sería la versión de Lacan, una versión psicoanalítica de la costilla de Adán? preferiría seguir siendo costilla que un solo síntoma de hombre enfermo, pues este concepto no le hace un favor a la mujer como ser viviente en igualdad al hombre en el mundo.

“Woman is a Symptom of Man”

Lacan goes on in 1975 to state that a “woman is a symptom.”[14] More precisely, a woman is a symptom of a man, in the sense that a woman can only ever enter the psychic economy of men as a fantasy object (a), the cause of their desire.”

Aunque luego venga a aclarar Lacan que,  la negación de que la mujer no existe se refiere solamente a  que las mujeres no se prestan a “la generalización” ni siquiera a “la generalización falocéntrica” en la que según él se basa el psicoanálisis de la mente femenina, donde se toma el objeto del falo masculino como el símbolo del placer femenino, por ser éste el objeto del cual las mujeres carecen, se convierte en el objeto del más alto deseo, y hasta en la manzana de la discordia.   Entonces, ¿Cómo puede reducirse a la mujer a ser un sólo síntoma de la innegable existencia del hombre como generalización?

Aunque comparto la visión de Lacan sobre el estadio del espejo, donde el infante se descubre como totalidad por primera vez en la vida, o mejor dicho,  comprueba la identidad que había intuido en el espejo de la figura materna. Por el contrario, cuestiono sobradamente sobre esa manera tan dispar que presenta y enfatiza Lacan entre la psicología de la mujer y el hombre.

No señor Lacan, las mujeres no somos síntomas de ningún hombre, tampoco el objeto de sus fantasías y deseos. Las mujeres son síntomas de sí mismas, de la vida que late en ellas y la que ellas construyen y hacen latir. La mentalidad femenina, igual que la masculina,  es el compendio de la vida que se prodiga a diario en la humanidad.