La mansión embrujada, así es como la describen muchos vecinos del barrio Harlem, nadie se acerca a ese lugar. Aunque ningún vecino ha oído nunca nada, solo rumores, ya nadie sabe cuál es la verdad de esa mansión ya que con tantos rumores la historia original se ha ido re versionando:

La historia es que en esa Mansión ocurrieron tres asesinatos, y dos intentos de asesinato: en ese lugar vivía la familia Periem, compuesta por Pratt y su esposa María, quienes tuvieron cinco hijos. Una noche en la habitación de los padres ocurrió algo inesperado, el Armario se había prendido fuego quemando todo lo que había, no se sabe si fue el destino o no, pero aquella noche no pudieron llamar a los bomberos, porque al cabo de unos cinco segundos, la mente de Pratt y María quedaron paralizadas en un profundo sueño: dónde ambos disfrutaban de una linda tarde de verano en la playa con sus cinco hijos, pero luego de eso cuando justo se estaban por meter al mar ambos escuchan un sonido muy familiar y despiertan; entonces ven tres cadáveres de sus tres hijos menores, y los dos más grandes: Martín y Antonella, estaban paralizados al lado.

  • ¿Por qué los mataron? – gritaba Antonella
  • Pero ¿qué? ¿qué ha pasado? – preguntaba María con su habitual expresión de terror en su rostro
  • Ustedes los mataron, y casualmente somos testigos – decía Martín, pero justo en ese momento se arrepintió de eso porque los ojos de Pratt se pusieron blancos y no parecía tener el control de su cuerpo.

Martín y Antonella alcanzaron a esquivar el hacha pero no antes de que el brazo de Martín estuviera expuesto y sufrir una grave hemorragia, escaparon y no volvieron a saber más de sus padres hasta que se enteraron que habían fallecido, aparentemente habían muerto en la misma casa unos quince años después. Martín y Antonella eran mellizos y ahora tenían veintisiete años de edad, volvieron a esa casa y encontraron una carta:

Queridos Martín y Antonella:

                                                  Siento mucho lo que pasó, culpa nuestra perdimos a nuestros hijos, aunque no recordamos bien lo que pasó, solo recordamos que esa noche el armario de nuestro cuarto se prendió fuego solo y luego de eso no nos acordamos más hasta que despertamos y estaban tus hermanos muertos, no sabemos cómo pudo pasar, creímos que la casa estaba maldita pero entonces cuando nos quisimos ir, no pudimos, siempre pasaba algo, era como si la casa no quisiera que nos fuéramos, en parte creemos que es el castigo por el triple homicidio, en fin, menos mal que se fueron así están seguros, por favor perdonen y no vuelvan a vivir a esta casa nunca.

Ese fue el principio de la carta, lo demás eran palabras en un idioma que Martín y Antonella no entendían, era obvio que lo habían escrito cuando estaban ya en el trance manipulados por un posible demonio.

Esa es la historia original de la casa ahora Martín y Antonella se mudaron del país, deben tener ya unos cuarenta años, nunca más se volvió a saber de ellos; pero la casa aún está allí y nadie se atreve a entrar, tiene aspecto de abandonada pero las paredes aún indican que aguantaría unos cien años más, un día unos niños jugando se meten a la casa. En el interior estaba todo oscuro ya que las ventanas estaban tapadas con madera de roble, se escucha un fuerte ruido proveniente de una de las habitaciones, asustados suben las escaleras solo cuatro de los niños, ya que dos de ellos optaron por volverse corriendo a sus casas, cuando llegaron al pasillo de arriba vieron una luz que salía de una habitación, se aproximaron despacio y vieron, que un armario se prendía fuego, y como ocurrió antes, los cuatro amigos sintieron que ya no podían controlar sus cuerpos pero a diferencia de antes, ellos estaban conscientes, veían como sus cuerpos trataban de golpear a sus amigos y no podían parar, uno de ellos: Ignacio, se concentró con todas sus fuerzas en sus más profundos sentimientos y entonces así logró tomar el control de su cuerpo, y a los gritos les decía a los demás que hicieran lo mismo.

Nadie sabe cómo pudieron salir ilesos de esa mansión, y en los próximos cinco meses se divirtieron contando la anécdota a los dos amigos que se habían ido esa noche.

El tiempo transcurrió normalmente, y jamás volvieron a entrar en la mansión, pasaron quince años, esos niños ya eran adultos y estaban casados. Pero solo cuando uno de ellos tuvo un hijo se dieron cuenta de la verdad, sea lo que sea lo que estuviera en la mansión ahora lo tenían ellos en el interior, una eterna maldición que se manifiesta que cada primogénito de cada generación, ese hijo apenas nació se le nublaron los ojos como poseído, y luego con el correr de los años la maldición le afectaba cada vez más fuerte y terminó matando a sus padres, en ese momento, sintió por fin el completo control de su cuerpo, y luego nacieron los hijos de los otros amigos, quienes les sucedió lo mismo.

Ahora ya saben lo que sucede y tratan de tener todos los cuidados posibles, viviendo el día a día, cumpliendo sus sueños hasta que llegue el momento en que se casen, tengan hijos y su primogénito los asesine por toda la eternidad.

Alexis Deblasis