Debido a una gran pandemia, toda la comunidad se vio forzada a vivir en enormes burbujas de cristal, en un barrio se veían casas normales pero con la particularidad de estar dentro de burbujas transparentes, todas las mañanas tenía que pasar el municipio llenando de aire cada burbuja para que pudieran respirar, no podían salir. Así que Marcos pasaba todas las tardes sentado en su reposera en el patio de su casa mirando el cielo, los pájaros volar, pero no se sentía libre, los pájaros no se escuchaban, el calor del sol tampoco se sentía, Marcos extrañaba tanto, la sensación de sentir el aire natural en el rostro y no el aire artificial que le introducía el municipio. En la casa de al lado vivía Valentina, íntima amiga de Marcos, ambos se solían ver desde sus respectivos patios y comunicándose por señas, era difícil no llorar, por no tener la posibilidad de abrazar a esa persona, ni hablar de Joaquín, también íntimo amigo de Marcos y Valentina, pero éste vivía al frente, solo lo podían ver a lo lejos al otro lado de la calle. Debido a la baja economía que había adoptado el barrio todas las casas fueron despojadas de cualquier señal de televisión, radio, internet, y teléfonos, dejándolos sin otra forma de comunicación que en señas a los que vivían cerca.

Marcos, Valentina y Joaquín siempre habían sido inseparables así que no soportaban aquella situación, la burbuja los mantenía encerrados en la miseria y en la sociedad.

 A las dos semanas de transcurrida la cuarentena en burbujas Marcos se cansó y decidió enviar un mensaje a Valentina: lo escribió bien grande en un pergamino y lo volcó contra la bola de cristal para que Valentina lo alcanzara a leer, el mensaje decía:

…Voy a empezar a hacer un túnel por debajo de los arbustos en dirección a tu casa…

Valentina lo miró sorprendida pero le pareció buena idea, ya que siempre ellos se caracterizaron por hacer travesuras, así que empezó ella desde su casa a cavar el túnel, para que con mucha suerte se encuentren ahí debajo, de esa forma podían abrazarse sin que sus respectivas familias se enteren, pero antes de empezar Marcos volvió a escribir en el pergamino:

…Tengo una idea, empecémoslo en dirección al centro de la calle, y yo ahora hago llegar el mensaje a Joaquín para que haga lo mismo…

Así que Marcos se fue al frente de su casa, y le hizo llegar el mensaje en clave morse, abriendo y cerrando sus manos, para disimular y que los demás vecinos no sepan lo que tramaba. Eran tan inteligentes que Joaquín captó el mensaje y de inmediato se fue al fondo de su casa.

El trabajo les duró aproximadamente un mes, dónde tenían que inventar excusas cuando iban a comer y sus familias les preguntaban ¿por qué estaban tan embarrados?, ellos les respondían simplemente que se comunicaban con señas y que bailaban a ver si la otra persona adivinaba la música, y que si no la adivinaban debían tirarse al barro, al menos de esa forma ellos podían jugar juntos. Fue una brillante excusa porque ahora podían seguir cavando el túnel y no les preguntaban nada.

Cuando terminaron, se reencontraron los tres amigos, y se abrazaron después de tanto tiempo, el lugar donde desembocaban los tres túneles había quedado bastante espacioso así que pudieron adornarlo a gusto, pusieron luces con baterías, libros, guirnaldas de colores, donde predominaban en grande las letras M. V. J. respectivos a los nombres de cada uno. Ahora se pasaban todo el día juntos ahí, y cuando las familias le preguntaban les decía que solo se escondían por unos segundos y luego salían y preguntaban a ver si adivinaban donde se había escondido, el truco funcionó perfectamente, así que se había hecho rutina el ir por los túneles y desembocar en “Sotua Ed Sadasap” que le habían puesto ese nombre debido a la frase “Pasadas De Autos” porque era divertido escuchar como los autos pasaban justo por arriba de ellos, y además les pareció un buen nombre para sonar en clave. Los tres amigos ya estaban en el último año de secundaria, cursaban las clases por medio de pergaminos y con la ayuda de libros, todas las semanas pasaba una camioneta del municipio enviando los pergaminos con los deberes que debían hacer y sus libros correspondientes. Marcos, Valentina y Joaquín hacían sus deberes en sus casas para que nadie sospeche los de Sotua Ed Sadasap  pero cuando se veían intercambiaban ideas y así fue como hacían sus tareas y se ayudaban mutuamente, gracias a esto los tres fueron seleccionados como los mejores alumnos de su curso escolar. En “Sotua Ed Sadasap” habían instalados puertas donde desembocaban los tres túneles, con sus respectivas llaves, y donde empezaba el túnel, habían puesto una trampilla con candado y también con llave, y tapada entre arbustos y ramas. De ésta forma nadie lo notaría; también habían hecho un agujero chiquito hacia arriba en dirección a la calle para que pasara el aire y entonces el lugar esté siempre con oxígeno.

Ya están por cumplir el año de pandemia en sus burbujas, sobreviviendo como pueden y dependiendo del municipio para todo, a Marcos, a Valentina y a Joaquín nunca los descubrieron, se siguieron viendo, nunca se contagiaron, y para bien de ellos terminaron la secundaria siendo los tres mejores promedios. Sotua Ed Sadasap había sido la frase más utilizada por ellos, había sido la razón de su triunfo, se juntaban en ese lugar y leían, se turnaban para leer mientras los dos restantes escuchan, tenían noches de juegos de mesa, noches de películas y bailes aunque con auriculares para que no se escuchara desde arriba. Habían programado todas y cada una de las actividades pero lo que más les interesaba era la lectura, ese rinconcito para leer, recomendarse libros, de fantasía, ciencia ficción, terror. Comprendieron entonces que para tener éxito en la vida hay que tener: Inteligencia, Iniciativa y Determinación, fueron los pilares más importantes porque gracias a eso, llegaron solitas la Paciencia y la Esperanza; que son esenciales para convivir en una pandemia.

Alexis Deblasis