LA PANDEMIA COMO EXCUSA. by Carlos Usin

Uno de mis personajes de la historia favoritos – tal vez el que más, – Groucho Marx, decía: “La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados”.

A fe mía que disfrutamos de un gobierno que responde fielmente a semejante perfil.

En estos momentos nuestro inefable gobierno, amparándose en la pandemia del COVID19, usándola como una excusa, pretende subvertir todo nuestro ordenamiento jurídico y constitucional. Un golpe de estado en toda regla, apelando a la necesidad de volvernos a encerrar, pero bajo la figura de libertad vigilada. Sólo así se puede entender que un gobierno pretenda implantar un estado de excepción encubierto, durante seis meses, sin ningún tipo de control parlamentario. El mero hecho de que se le ocurra a alguien, ya es para poner los pelos de punta. Con ciertas cosas no se juega.

Aparte la aberración constitucional – una más – de la que los tribunales darán buena cuenta, estamos a un mes y medio de las Navidades más tristes de nuestra historia, a excepción, casi seguro, de las que hubo en plena Guerra Civil y las del hambre de después. Y ya se nos está mentalizando con la estrategia del supositorio – poco a poco – de que eso de las fiestas familiares, podemos ir olvidándonos de ellas. Que nada de organizar fiestas con aquellos que no convivan en la misma casa y siempre menos de 6 personas, que el virus es muy listo y además de llevar reloj, sabe contar y distinguir quién convive y quién no.

O sea, traducido a roman paladino, que le digamos a algunas de las casi 60.000 familias que han perdido a uno o más miembros por el virus (padres, hijos, cónyuges, abuelos, tíos, etc.)  que, en el mismo año en el que han perdido a su ser querido, no van a poder cenar en Nochebuena con el resto, porque para mayor tristeza, no conviven con ellos. Que, si están en una residencia, aparte de que tienen un 80% de probabilidades de morir, no van a poder salir de allí a compartir por unos momentos la Navidad con sus seres queridos, porque los mismos que les han condenado a morir en soledad en las residencias, al parecer les da mucho miedo que mueran en casa de sus familiares después de contagiarse.

Habrá que decir a los niños que, de la Cabalgata de Reyes, nada de nada. Que los Reyes Magos van a venir de todas maneras, pero ya veremos si dejan los regalos en casa de los abuelos y de los tíos y ya veremos si se pueden ir a recoger. Y me imagino que, a este paso, lo de cantar villancicos en el belén de casa, habrá que hacerlo bajito y sin armar escándalo, no vaya a ser que algún vecino musulmán se ofenda y llame a la policía por organizar fiestas de más de 6 personas.

A los propietarios y empleados de bares y restaurantes, que echen el cierre ya, que les va a salir más barato. Que nadie les va a reservar nada para estas Navidades. Porque el mismo gobierno que presume de “no dejar a nadie atrás”, ni rebaja los impuestos, ni establece moratorias, ni perdona un euro, a los mismos que les niega el pan, la sal, y los ingresos. Y que, si no es en Navidad, que vayan pensando en cerrar el negocio para siempre en Semana Santa, porque es intención del gobierno, mantener el estado de excepción hasta que las ranas peinen melenas.

Y mientras se suceden las medidas contradictorias de las 17 CCAA, el gobierno central, haciendo dejación de sus funciones e incluso ausentándose el insigne presidente, del Congreso, pugna por ser el más grotesco de Europa, por lo menos.

Reuniones familiaresLimitadas a 6 y si conviven
HosteleríaCerrado a cal y canto
Aulas escolaresDistancia social
Autobuses escolaresEn la ruina.
Viajes en aviónSin problemas
BarajasSin control
Atocha – Renfe – CercaníasSin control
METROPerfecto. Sin control y apelotonados. Eso sí, no hablar
Número de contagiados en empresasCERO
Número de contagiados en MetroCERO
Número de contagiados en BUSCERO
PaterasEn Canarias más de 11.000 este año
NavidadesDiferentes
Cabalgatas de Reyes MagosSe sustituirán por desfiles republicanos del pueblo.

Franco, esa figura histórica de la que tan pendientes están en el gobierno, promulgó un estado de excepción de 3 meses de duración, en enero de 1969.

Más tarde, El 10 de febrero de 1956 se decretaba el estado de excepción en España y la Universidad Central (institución precedente a la actual Complutense) cerraba sus puertas, como consecuencia de las protestas estudiantiles encabezadas por Javier Pradera, Enrique Múgica y Ramón Tamames, en demanda de más democracia.

Hubo otros, sobre todo en Euskadi, como consecuencia de la lucha antiterrorista.

Pero a este gobierno comunista, no le tiembla el pulso cuando se trata de solicitar el estado de excepción el doble de tiempo del que se atrevió Franco a implantar.

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  1. Mª Aidé López Rodríguez dice:

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