Chile: Cumpleaños, revueltas y pandemia by Darío Ossandon

En estos días tan cercanos a mi cumpleaños he pensado mucho, más de lo que me permito, en el transcurso de los ciclos y ese sentido de renovación que tiene pasar de un año a otro, de un día al siguiente, de tener una edad e inmediatamente comenzar desde cero. Darío Oses, escritor y actual director de la fundación Neruda, solía decir en sus clases de Mitología comparada que nuestra percepción del tiempo, como sociedad, está ligada a convenciones sociales: Segundos, minutos, horas, días, semanas, meses, años. Todas estas delimitaciones que ocupamos para llevar la cuenta de nuestra existencia son tan solo meras ilusiones y terminaba por declarar que nuestra suerte no tendría por qué cambiar el último segundo del 31 de Diciembre. Pero el individuo se alimenta de estos juegos ilusorios y rituales. Prefiriendo la creencia de que, al irse a dormir, se da una suerte de limpia. En esos momentos de ausencia se renueva nuestra fortuna junto con nuestro sueño y que lo mismo pasaría con nuestra percepción de la muerte o cualquier mito similar. Cierto es que no tendría por qué ser así. La realidad nunca es tan generosa.

            Es probable que para varios en Chile este año comenzó dos meses antes de que acabara el 2019. En Octubre del año pasado se dio lo que hoy conocemos como Estallido social (o revuelta popular) y para todos marcó un antes y un después en lo que se refiere a la realidad del país. Cruzamos un umbral, de rabia, de pena, de impotencia y de una gran necesidad de equidad en este país que carga tanto para unos pocos. Todo parecía estar encaminado a que las personas no detendrían su disgusto hasta que la victoria fuese palpable. Es ahí cuando entra el Covid 19, la pandemia, el teletrabajo y una suerte de pausa en el tiempo. De repente pasamos de las manifestaciones en Plaza Dignidad a estar encerrados en nuestras casa esperando a que este año, que parece inexistente, acabe.

            Darío Oses tenía razón en aquella clase. Así como un año no empezó el primero de Enero del 2020, no significa que este termine el 31 de Diciembre. El Covid 19 seguirá aquí para el 2021, la cruel gestión de un gobierno con olor a dictadura no se habrá removido. Todo seguirá igual de siniestro. Cualquier tradición en la víspera de año nuevo solo alimentará la esperanza, la fe, y me pregunto: ¿existe todavía el lujo de la esperanza en este país tan azotado de verdades? ¿Habrá un cambio en mí solo por cumplir 29 años? ¿Nuestras vidas se arreglaran con la luz de los fuegos artificiales? Lo cierto es que no y eso está bien. En lo personal me encuentro en una disyuntiva en que prefiero contar con ese año que se inició en la revuelta pero temo al año de la pandemia y a su improbable fin.

            Sin personas sanas no se puede terminar lo que comenzó en la revuelta y dio inicio a ese año prematuro, que no acabará hasta que se haga algo con ese señor de bracitos cortos que sale en la televisión hablando redundancias, cuya aprobación al momento de escribir esto es de un 7%, y que se pasea en las playas de Cachagua sin mascarilla. Riendo nuevamente de todos los enfermos y muertos que ha dejado su gobierno.

            Como individuo estoy ligado a los rituales. Por lo que supongo que mi deseo de cumpleaños apuntará a que, ante la incógnita sobre el fin de la pandemia, todos permanezcan seguros, el tiempo suficiente como para estar ahí el día en que se dé término a ese año alternativo que dio inicio aquel 18 de Octubre del 2019.

Un comentario Agrega el tuyo

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s