La herencia deformada de lo clásico By Nacho Valdés

Nuestro modelo cultural y social hunde sus raíces más profundas en la civilización clásica. No en vano, nuestro legado compartido enreda de manera clara al mundo grecolatino. El universo pagano, previo a la inclusión del judeocristianismo o el islam, supone la primera referencia para nuestra identificación colectiva. El lenguaje, ciertas tradiciones desfiguradas por el paso del tiempo o nuestro modo de vida más básico y fundamental, son elementos conectados con el cosmos generado en época Antigua. Por supuesto, la reflexión y la filosofía marcarían una deriva que, en occidente, a pesar de la irrupción del monoteísmo con su afán monopolizador, daría como resultado el desarrollo científico-técnico idiosincrásico de nuestro presente. Esta fusión de ingredientes ofrece un significado de lo que somos y de lo que podemos llegar a ser, pues resulta complicado desembarazarse de esta herencia rectora de nuestro destino.

El mundo griego se significaba entre otras cosas a través del agón. Bajo este concepto encontramos cualidades intrínsecas de lo heleno que permitieron el desarrollo de una cultura próspera y avanzada todavía influyente e idealizada. Esta noción implica el enfrentamiento y la contienda. Tanto en un sentido dialéctico, tal y como sucedía durante la disputa entre dos individuos frente al juez, como en un sentido poético, como podía comprobarse en el teatro. Con todo, el agón iba más allá por resultar un elemento connatural a la democracia participativa en la que todo ciudadano ateniense debía concurrir.

Por supuesto, y bajo el auspicio de la diosa Niké, que conectaba el mundo de los dioses y el de los mortales decidiendo sobre la victoria y la derrota, esta idea envolvía la pugna deportiva a la que el cosmos griego era adicto. Durante los juegos deportivos, era posible identificar a un protagonista y un antagonista contrapuestos para alcanzar el triunfo. El desenvolvimiento de este tipo de actividades suponía, en último término, el desarrollo de la areté; la acción convertida en virtud gracias a la conversión del hábito en excelencia. Este era el camino para conseguir la venia de la diosa Niké sentada junto a Zeus.

La competición agonal arrastraba consigo, además del evidente ingrediente de discrepancia y oposición, un principio de unión para toda la comunidad, pues esta categoría recorría transversalmente al conjunto griego. Era posible identificar por medio de este elemento un modo de vida, un idioma compartido, unas mismas tradiciones y demás constituyentes propios de la cultura helénica. De este modo, el agón impulsaba una de las piezas fundamentales de la mentalidad griega clásica: la unión de la comunidad por medio de la actividad virtuosa.

Este deseo de superación orientado al reconocimiento en sociedad esconde el secreto de la pervivencia de las polis como unidades políticas en un momento tan convulso como el de la Antigüedad clásica. El despliegue de este tipo de actitudes, insertas desde el primer momento en el proceso de enculturación, permitió la autognosis del colectivo griego mediante los fundamentos colectivos a partir de los cuales podía generarse un proceso identitario primordial para la supervivencia de la colectividad. El ciudadano, obligado por la asunción de su condición de hombre libre, debía participar activamente en lo político y el modo de hacerlo en tiempos de paz quedaba ejemplificado a través de la sana controversia y la lucha entre opuestos que permitían el avance social, la discusión de puntos de fricción y la toma de conciencia de los temas de fusión para conformar el conjunto.

La excelencia desplegada por medio de la acción instituía un puente entre el cuerpo y el espíritu, entre la competición deportiva y la discusión política o dramatizada. Estas facetas del griego convenían en la posibilidad de dispersar una destreza adecuada para la comunidad, pues, en último término, esta práctica identitaria establecía la perfecta conjunción para las individuales disueltas en el conjunto social. La acción particular tenía, por lo tanto, su espacio en el compuesto de la sociedad, pero la noción comunitaria, marcada por la tradición y la supervivencia de la colectividad, tenía preeminencia sobre el resto de consideraciones. Incluso durante la muerte se ofrecía una muestra de este modelo competitivo dado que los entierros implicaban la posibilidad de la última contienda para mostrar riquezas y posición social.

El presente también lleva inserto este legado clásico, pues la competición se deja ver a todos los niveles. Nuestro entramado cultural ha tomado este mecanismo, aunque entremezclado con otros componentes no tan benignos para una noción comunitaria conveniente. El máximo exponente social puede verse en el triunfo, pero, a diferencia del griego, que entendía este desde la areté o virtud, en la actualidad se ha simplificado su profundidad para mostrarse únicamente en lo pecuniario. Es decir, la medida del valor humano se encuentra en lo económico y en el éxito social. Mostrado este último por medio de la posición laboral o simplemente por medio de las posesiones materiales. En oposición a los elementos compartidos, nuestra idea de gloria viene de la mano de lo monetario: la medida del individuo se vincula y se reduce a la propiedad. No es necesaria una acción superlativa, algo que nos identifique como colectivo, ya que simplemente con la acumulación de patrimonio parece quedar claro el recorrido previo supuestamente cuajado de acciones memorables. Nada más lejos de la realidad, este modelo fragua la división y la imposición frente al rival, pero, ajeno al sentido griego que sabía de esta farsa, la contemporaneidad se ha tomado esta disposición como la única posible para demostrar el prestigio. Por tanto, resulta un grave peligro para todo lo compartido el desarrollo de una actitud distanciada del legado telúrico e identitario del que todos debiéramos preocuparnos.

2 comentarios sobre “La herencia deformada de lo clásico By Nacho Valdés

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s