Pandemia 01. La Tierra: superpoblación.

Esta es la primera entrega de una serie de 5, en las que trataré el tema de la pandemia del coronavirus, desde diferentes perspectivas.

Las siguientes entregas llevarán por título:

  • Salud y mercado negro.
  • La pandemia como excusa: the big brother is watching you.
  • Pasaporte sanitario.
  • Teletrabajo.

Como de costumbre, tendrán una aparición semanal.

A continuación, la primera entrega.

Emiratos Árabes, China y Estados Unidos se preparan para la llegada de sus sondas al Planeta Rojo con el objetivo de encontrar restos de vida. Ya se sabe que bajo la superficie hay agua. Europa tiene planes para ir a la Luna.

Cada día los medios de comunicación nos sorprenden con titulares como éstos. Podría parecer que a los terrícolas nos ha afectado una especie de fiebre por conquistar espacios siderales, investigar mundos ignotos y repoblar lejanas galaxias.

Pero lo cierto es que nuestro interés por el espacio exterior viene de lejos, no es algo reciente ni sujeto a ninguna moda. En la actualidad, hay más de una docena de sondas espaciales, viajando por el vacío:

(Fuente: Spaceprob.es)

Voyager 1 y 2. Fueron lanzadas al espacio en 1977. Son las abuelas de todas las demás.

New Horizons, Juno, Osiris-Rex, Akatsuki, Parker solar Probe, 2001 Mars Odyssey, Curiosity, Exomars Orbiter, Insight, Magalyaan, Mars Express, Maven, Mro, Stereo, Bepicolombo, Hayabusa 2, Soho, Gaia, Spektr-RG, Ace, Dscovr, Wind, Quequiao, LRO, Artemis, Chang’e 3, Chang’e 4 y Chang¡e 5 T-1

Todas estas sondas están en activo actualmente, a las que habría que sumar las que se enviaron en su día a Marte y se estrellaron al llegar (había compañías que desarrollaban unos aparatos que medían en yardas y otros en metros) o las que cumplieron con sus objetivos y murieron como estaba previsto.

A simple vista parece que hay un “ansia viva” por descubrir un planeta “B”, por si las cosas aquí, en la Tierra se empiezan a poner difíciles.

Actualmente, el planeta Tierra alberga a unos 7 mil millones de seres humanos y todos esos, necesitan beber agua potable, calefacción, luz, comer proteínas, vestirse, calzarse, trabajar, ganar dinero, gastarlo, etc. Se generan residuos, basura. Los números no cuadran.

¿Cuántas vacas, aves de corral, cerdos y pescados hay que sacrificar diariamente para dar de comer a tanta gente? ¿Cuántos huevos tienen que poner cuántas gallinas? ¿Cuánto terreno se necesita para cultivar los productos, frutas, hortalizas, verduras, cereales? ¿Cómo adaptar la estacionalidad de los productos a las necesidades de la población? ¿Qué pasa con los productos transgénicos? ¿Cuántas viviendas hay que construir?

Por otra parte, y obviando las cuestiones éticas del asunto, los animales como las vacas o los cerdos, generan una gran contaminación ambiental, por lo que crear más, tampoco parece que sea muy ecológico.

Hoy, se estima que hay más de 820 millones de personas en el mundo, que pasan hambre. Y la cifra aumenta cada año. Es decir, parece evidente, que ya no somos capaces de poder satisfacer las necesidades de todos los habitantes. Hablamos no sólo de comida, hablamos de trabajo.

El mundo cada vez más tecnificado, hace que una gran mayoría de personas se vean expulsadas del mundo laboral. Hace ya mucho tiempo que, al menos en España, es difícil proporcionar trabajo a todos los que lo necesitan, a base de 40 horas semanales. Y esto no va a mejorar.

En resumen: somos demasiados, muchos pasan hambre y el número va a aumentar con el paro, lo que, además, traerá consecuencias tremendas para la seguridad y la paz social.

Se habla de abandonar la Tierra y trasladarse la humanidad a otros lugares. El planeta Tierra ha llegado al límite de su capacidad. La Tierra está superpoblada.

A lo largo de la Historia, este problema se ha venido solventando de forma natural: plagas, epidemias, enfermedades, guerras, terremotos, maremotos y demás desastres naturales, han venido aportando su granito de arena a la hora de equilibrar algo la proliferación de seres humanos. Pero desde hace un siglo o así, los avances tecnológicos, sobre todo en medicina, junto con una mejor y más cuidada alimentación, han mejorado sensiblemente la calidad de vida, han aumentado la esperanza de vida y con ello han disparado el índice de reproducción en el planeta. Ahora se vive más tiempo y se vive mejor. Antiguamente, vivir hasta los sesenta años era casi una heroicidad, mientras que hoy en día, es lo más natural del mundo.

Por tanto, ya que las enfermedades “normales” las hemos ido venciendo y que para las guerras ya no es necesario enviar físicamente a miles de personas y se solucionan con unos misiles, debemos inventar algo nuevo que nos permita controlar la superpoblación. Al menos, hasta que podamos mudarnos de planeta.

Esto es lo que aborda la llamada teoría Malthusianismo. Dicha teoría fue desarrollada por el economista británico Thomas Robert Malthus (17661834) durante la revolución industrial, y viene a decir que, si el ritmo de crecimiento de la población responde a una progresión geométrica, mientras que el ritmo de aumento de los recursos para su supervivencia lo hace en progresión aritmética, de no intervenir obstáculos represivos (hambre, guerras, pestes, etc.), el nacimiento de nuevos seres aumentaría la pauperización gradual de la especie humana e incluso podría provocar su extinción -lo que se ha denominado catástrofe malthusiana.

Más tarde, allá por 1932, llegaría Aldous Huxley con su obra “Un Mundo Feliz” donde se plantea una visión pesimista del futuro de la humanidad, en la que sus habitantes son controlados de una forma incruenta, basada en técnicas de eugenesia, propaganda, manipulación genética y uso de sustancias psicotrópicas.

Todavía quedaban unos años, antes de que se publicase otra novela mítica: “1984”, de George Orwell.

Años más tarde, en 1958, Huxley desarrolla una serie de ideas en unos ensayos y es entrevistado por el periodista estadounidense Mike Wallace, donde se habla de la “Dictadura del Futuro y Enemigos de la Libertad”.

Las temáticas tratadas por el Sr. Huxley después de 26 años son las siguientes:

Exceso de población

Cantidad, calidad, moralidad

Exceso de organización

La propaganda en una sociedad democrática

Propaganda bajo una dictadura

El arte de vender

Lavado de cerebros

Persuasión química

Persuasión subconsciente

Hipnopedia

Educación para la libertad

¿Qué puede hacerse?

Bien. Ahora, regresemos a nuestro tiempo actual y analicemos nuestra situación, nuestro día a día, y la posible relación entre los vaticinios de Huxley y lo que tenemos entre manos.

Eugenesia.

En primer lugar, Huxley mencionaba la eugenesia como una de las armas para controlar a la sociedad. El diccionario de la RAE define eugenesia como “el estudio y aplicación de las leyes biológicas de la herencia orientados al perfeccionamiento de la especie humana”. Ante esta definición, instintivamente miramos a nuestro pasado reciente y rememoramos los horrores y las aberraciones del nazismo y el Dr. Mengele. Pero también debemos recordar que, durante buena parte del siglo XX, en España hubo un tráfico de recién nacidos que a pesar del enorme impacto que ha tenido en la sociedad su descubrimiento, no ha levantado el mismo entusiasmo en los poderes públicos, más entusiastas de rebuscar en las cunetas y en las fosas comunes las víctimas de una guerra civil, en vez de intentar dar respuesta a los miles de niños que fueron robados de sus legítimos padres biológicos y entregados a otras familias, basándose en prejuicios morales, económicos, religiosos y éticos.

Recientemente, el año pasado, más de veinte mil ancianos, fallecieron en los hospitales y residencias de mayores, víctimas del coronavirus. La mayoría sin poder despedirse de sus seres queridos, y con serias restricciones a la hora de ser inhumados o cremados.

Se habla de instrucciones dadas a los médicos para priorizar la atención a ciertos pacientes, en detrimento de los mayores, dada la escasez de medios materiales para poder atender a todos los afectados. ¿Sería correcto hablar de eugenesia?

Llegados a este punto es conveniente mencionar la estrecha relación de este concepto junto con los intentos de liberalizar aún más el aborto y la reciente aprobación de la Ley de Eutanasia.

Por separado, cada uno de estos asuntos parece independiente. Si se los contempla en conjunto, conforman una política, una forma de pensar y un intento de control de la sociedad, mediante el control de los natalicios y las defunciones.

Propaganda.

El gobierno actual, con bastante descaro, no esconde su política de regar con dinero público a las cadenas privadas de TV que han sido sus mejores aliadas en la distribución de su propaganda.

En los primeros meses de la pandemia, los españoles tuvimos que padecer estoicamente las interminables conferencias de prensa del presidente del gobierno, que, con puntualidad suiza, cada fin de semana a la hora de la comida, nos castigaba con su verborrea vacía durante horas, al más puro estilo Fidel Castro o Hugo Chávez.

Durante el mismo período de tiempo, Angela Merkel apareció en TV una vez y Macron, dos.

Antes nombraba la novela de George Orwell “1984”. En ella se mencionan diversos Ministerios y uno de ellos es el Ministerio de la Verdad.  Nunca hubiéramos imaginado que aquella ficción pudiera devenir en lamentable realidad.

El gobierno social-comunista ha creado un organismo, dependiente del propio gobierno, con el supuesto objetivo de velar por la veracidad de las informaciones que se publican, sobre todo en el terreno digital y para luchar contra lo que ellos mismos denominan desinformación.

A tal fin, se publica en el BOE núm. 292, de 5 de noviembre de 2020, el Procedimiento de actuación contra la desinformación aprobado por el Consejo de Seguridad Nacional, donde se establecen los siguientes objetivos:

­– Identificar y definir los órganos, organismos y autoridades del sistema.

­– Establecer los niveles para la prevención, detección, alerta temprana, análisis, respuesta, y evaluación.

­– Describir los cometidos específicos implicados para los niveles establecidos en la lucha contra la desinformación.

­– Definir los mecanismos establecidos para el intercambio de información en los niveles estratégico, operacional y técnico.

­– Determinar los mecanismos de evaluación de la implementación y funcionamiento del procedimiento.

­– Definir una metodología para la identificación, análisis y gestión de eventos desinformativos.

­– Proponer el marco y la composición de un equipo de trabajo ad hoc para la elaboración y revisión de una Estrategia Nacional de Lucha contra la Desinformación.

Esta tarea de censura, ha recaído por arte de birlibirloque en dos empresas: MALDITA.ES y NEWTRAL y realizan su labor de censores en Facebook y WhatsApp, reprimiendo o eliminando aquellas noticias, totalmente ciertas, pero que van en detrimento de la imagen del PSOE, de Podemos o de sus líderes. Son empresas dirigidas por personas afines al PSOE.

En el pasado mes de abril de 2020, en una rueda de prensa en el Palacio de la Moncloa, el general del Estado Mayor de la Guardia Civil, José Manuel Santiago, dijo públicamente: “durante esta crisis los cuerpos de seguridad del Estado están trabajando para “minimizar el clima contrario a la gestión de crisis por parte del Gobierno” afirmación luego corregida por el ministro Fernando Grande-Marlaska.

Para terminar, diré que el nefasto Ministerio de la Verdad, lleva funcionando sin dar explicaciones al Congreso desde marzo de 2019.

Manipulación genética.

¿No resulta realmente curioso y significativo que la famosa vacuna contra el COVID19, se base en la introducción de cierta información en el ADN de los seres humanos? ¿No es altamente sospechoso el inusitado interés que tienen todos los estados en inculcar a los ciudadanos que hay que vacunarse? ¿No resulta indicativo que se comience a hablar de un pasaporte de vacunación para poder viajar, estableciendo así, diferentes clases de ciudadanos?

Es más. Ahora, con la proliferación de diversas cepas, parece que a los laboratorios farmacéuticos les ha tocado el gordo todos los meses, porque, según dicen, unas vacunas están más orientadas a luchar contra ciertas cepas y son menos efectivas con otras, lo que, sin duda, nos va a obligar a estar vacunándonos cada mes, contra las infinitas variantes que intuyo va a desarrollar el virus. Y todo ello combinado con otro factor que es la edad, con lo cual, me temo que al final vamos a terminar con una especie de tabla de decisión según la cual, dependiendo de la edad, de la cepa y del día de la semana, habrá que ponerse una vacuna u otra.

Cada día surge un nuevo factor, un nuevo aspecto a considerar, del que se empieza a sospechar que puede tener cierta incidencia en los efectos secundarios de las vacunas.

Uso de sustancias psicotrópicas.

La noticia se publicaba el pasado 20/09/2020 en el periódico “Público”.

“PODEMOS, ultima una propuesta de ley para la regulación integral del cannabis que espera consensuar con el PSOE”.

Pablo Iglesias, dijo al ser preguntado si se planteaba algún tipo de regulación del cannabis en España como ya se ha hecho en otros países: “No he convencido todavía a Pedro Sánchez. Cuando se lo digo, se ríe, y yo le digo: presidente, no te rías, que esto son muchos recursos. En mi opinión, el debate sobre esto no es si hacerlo o no, sino quién lo hace primero. Esto va a ocurrir, es imparable: el cannabis se va a legalizar en todas partes”.

No merece más comentarios.

Después de repasar los paralelismos entre las visiones futuristas de Aldous Huxley y nuestra realidad cotidiana, conviene, creo yo, reflexionar sobre algunos aspectos que, debido a la velocidad con la que se suceden y al entorno difuso y cambiante en el que se producen, tal vez los pasamos por alto y necesitemos de un momento de sosiego.

Llevamos un año siendo víctimas de un virus, de origen desconocido, proveniente de un país comunista con inequívocas aspiraciones de dominación mundial y donde la democracia y los derechos humanos, brillan por su ausencia.

Como consecuencia de esta pandemia, han fallecido millones de seres humanos, al menos en occidente, sin que tengamos claras las cifras de muertos que ha proporcionado China en su territorio.

Sorprendentemente, la recuperación de la normalidad en China, origen de la pandemia, ha batido todos los récords y su economía, aunque se ha resentido, no lo ha hecho en la misma medida que en otros países de Occidente.

En España, con un gobierno también comunista, llevamos casi un año con movilidad reducida, con diferentes grados de confinamiento, en diferentes partes del país. Al parecer, hemos aceptado que se nos limite uno de nuestros derechos fundamentales, la libre circulación, “por razones de índole superior”.

El gobierno comunista, ha ordenado el cierre de empresas y de todo tipo de negocios, condenando a millones de personas a la ruina o al desempleo, sin establecer una compensación de ninguna clase a los afectados, estableciendo un orden y unas prioridades, que poco o nada han tenido que ver con el desarrollo y la propagación del virus. Llevamos dos años sin Fallas, Semana Santa, y demás fiestas populares, y ahora, mientras los españoles estamos obligados a permanecer en nuestras Comunidades Autónomas, se permite a los franceses y alemanes, que campen a sus anchas por nuestras calles, plazas, bares y playas, mientras nosotros miramos por la ventana.

Se ha perseguido a la población con todo tipo de amenazas, denuncias y multas. Incluso recientemente, se ha alardeado de ello en los TD cuando se afirmaba que, durante la pandemia, se han propuesto más de 1 millón de sanciones:

  • Aplicación de la Ley Mordaza para denunciar a los que se saltaban los confinamientos.
  • Denuncias a los establecimientos que incumplían el horario limitado establecido.
  • Denuncias de los particulares que contravenían las normas restrictivas de movimiento.
  • Promulgación de órdenes que abarcaban cualquier aspecto de la vida del individuo, la mayor parte de las veces, contradictorias entre sí y con otras.
  • Se ha ordenado que la población lleve mascarillas, pero el gobierno no suministra esas mascarillas ni las subvenciona, aunque cobra el IVA. Se sanciona a quien no la lleve o no lo haga correctamente.
  • Se ha ordenado mantener una distancia social entre los seres humanos para evitar todo contacto.
  • El gobierno se ha atrevido a inmiscuirse en el terreno estrictamente personal y familiar, ordenando quién puede estar en la casa de cada uno y quién no.
  • Se ha ordenado un Estado de Alarma, contemplado en la Constitución, aunque en esta ocasión, ha maniobrado para no tener que rendir cuentas al Parlamento cada cierto tiempo, tal y como indica la misma Constitución.
  • Mientras se prohíben toda clase de actos y eventos públicos, incluidos los establecimientos de hostelería, al parecer no hay ningún problema a la hora de organizar unas elecciones en Cataluña, permitiendo salir de casa y acudir a votar a los propios infectados de COVID19.

Es decir, en pocas palabras, se están modificando los aspectos más elementales de la libertad de los individuos y una gran mayoría, los ha aceptado por miedo. Por miedo a contagiarse, por miedo a los castigos. Por miedo a unas posibles consecuencias.

De momento, podemos deducir que el tema del COVID19, va a resultar un “reajuste” en cuanto a la población mundial y a España en particular. De todos los fallecidos en nuestro país, más de 20.000 personas, lo han hecho en residencias de ancianos. Entre otras muchas consideraciones, cabe destacar que la Seguridad Social pagará 20.000 pensiones menos.

El bombardeo, la propaganda por parte de los poderes públicos y de sus medios de comunicación afines, es abrumador:

  • Si te has contagiado, la culpa es tuya porque no has seguido las normas establecidas.
  • Quédate en casa, pase lo que pase.
  • Compra mascarillas como si fuera a haber una guerra bacteriológica. Págalas tú.
  • Modifica todo tu comportamiento, tu actitud mental y tu predisposición: TEN MIEDO.
  • Ya se intenta concienciar a la población de que, en el futuro, cuando se termine con el COVID19, sería aconsejable seguir llevando mascarilla para prevenir otro tipo de enfermedades.

Si nuestro panorama actual es poco alentador porque no terminamos de ver el final del túnel, nuestro futuro tampoco resulta muy halagüeño.

Bill Gates – que está en todas las teorías conspiratorias – ya está hablando de que la siguiente pandemia va a ser mucho más destructiva. O sea, que no solamente se espera que haya otra, sino que encima, va a ser peor.

El Foro de Davos, que ha tenido lugar a finales del pasado mes de enero, el lema de la cumbre es: “En 2030 no tendrás nada y serás feliz”.

Federico Jiménez Losantos dice a este respecto: “Lo que hoy llaman agenda, es típicamente comunista y cuyo propósito es acabar con la libertad en el mundo mediante la prohibición de la propiedad. Y con un límite brevísimo: 2030.”

¿No resulta altamente sospechoso que, de unos años a esta parte, las epidemias se hayan convertido en algo casi cotidiano? Cada cierto periodo de tiempo, que viene a ser unos diez años, aparece algún tipo de epidemia que se lleva por delante millones de animales, ya sean vacas locas, cerdos con fiebre, o visones indefensos. O surge de modo espontáneo un brote de ébola en alguna parte de África.

Hoy nos llama poderosamente la atención, cómo Julio Verne fue capaz de adelantarse a su tiempo y ver los viajes a la Luna y el uso del submarino. Lo mismo cabría pensar de otros grandes hombres como Leonardo Da Vinci, Isaac Newton o Albert Einstein. Pero según apuntan todos los indicios, tanto Aldous Huxley como George Orwell, no desbarraron demasiado cuando apuntaron a un tipo de sociedad, que en gran medida se corresponde con la que estamos padeciendo ahora mismo.

¿No se habrá implantado la norma de lanzar virus para controlar la superpoblación? ¿Acaso no estamos siendo víctimas de un estado con pretensiones totalitarias? ¿Acaso no se está agrediendo a la propiedad privada? ¿No es evidente la manipulación de la información y la propaganda del gobierno? ¿No es evidente la intención de lavar cerebros? ¿Acaso no se está insistiendo en el miedo para que cada uno sea capaz de autocensurarse? ¿Acaso no se pretende dinamitar todas las estructuras del estado, (excarcelación de terroristas, indulto a los golpistas catalanes, eliminación de la monarquía) y mantener encarcelados y amordazados a los ciudadanos en sus casas?

Para finalizar, unos datos para la reflexión.

La población actual de la Tierra es de alrededor de unos 8 mil millones de habitantes (Diciembre/2020).

Para la mayoría de la gente, es una cifra grande. Eso es todo. Sin embargo, porcentualmente podemos apreciarlo en una dimensión más humanamente manejable. El análisis resultante es relativamente más fácil de comprender.

De ese total del 100%:

11% están en Europa

5% están en América del Norte

9% están en América del Sur

15% están en África

60% están en Asia

49% viven en el campo

51% viven en ciudades

12% hablan chino

5% hablan español

5% hablan ingles

3% hablan árabe

3% hablan hindi

3% hablar bengalí

3% hablan portugués

2% hablan ruso

2% hablan japonés

62% hablan un idioma propio nativo.

77% tienen sus propias casas.

23% no tienen dónde vivir.

21% están sobrealimentados.

63% pueden comer comidas completas.

15% están desnutridos, comió la última comida, pero no llegó a la siguiente.

El costo de vida diario del 48% es menos de 2 dólares.

87% tienen agua potable limpia.

13% carecen de agua potable limpia o tienen acceso a una fuente de agua contaminada.

75% tienen teléfonos móviles

25% no.

30% tienen acceso a internet.

70% no tienen condiciones para conectarse.

7% recibieron educación universitaria.

93% no asistieron a la universidad.

83% puede leer.

17% son analfabetos.

33% son cristianos.

22% son musulmanes.

14% son hindúes.

7% son budistas

12% son de otras religiones.

12% no tienen creencias religiosas.

26% viven menos de 14 años

66% murieron entre los 15 y los 64 años

8% tienen más de 65 años.

Si tienes tu propia casa, comes comidas completas y bebes agua limpia, tienes un teléfono móvil, puedes navegar por Internet y has ido a la universidad, estás en el minúsculo lote privilegiado (en la categoría de menos del 7%).

En las condiciones actuales, de cada 100 personas del planeta, solo 8 pueden vivir o superar los 65 años.

Si tienes más de 65 años, estate contento y agradecido. Aprecia la vida, aprovecha el momento.

Si no dejaste este mundo antes de los 64 años, como las 92 personas que se fueron antes que tú, ya eres un bienaventurado entre la humanidad.

¡Cuida bien tu propia salud porque nadie se preocupa más que tú mismo!

¡Aprecia cada momento restante!

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