“Deshazte de Indira y salva tu pene” by j re crivello

La frase del título del artículo recorrió la India alrededor del 1976-77, un proyecto para reducir la población de parte del gobierno de Indira Gandhi llevó a esterilizar el 21 por ciento de las parejas indias del momento, mencionan en su libro Esther Duflo y Abhijit V. Banerjee (1). Desde el invierno demográfico que está comenzando la sociedad española suena hasta irreal, o desde el Japón donde viven 120 millones de personas y solo tienen un millón de niños también. Las políticas demográficas de los jóvenes españoles aparecen surcadas por trabajos precarios, alquileres altos y el adormecimiento del pene.

Toda nuestra sociedad atraviesa la etapa del cuestionamiento del pene. Los plazos de la responsabilidad para tener hijos están en la barrera de los 30; ¿la discusión del me ha dicho si o no antes de…?; las voluptuosidades de la carne y sus atractivos, y la violencia de género; o las violaciones grupales transitan alrededor del pene.

Hasta el número de mujeres que dirigen las empresas más cotizadas sufren el rigor de la angustia del pene.

¿Y los que tenemos pene? ¡Que pregunta! Hay de todos los colores, están aquellos enfermos de citas para meterlo allí…, están los que el pene les da miedo a compartir y sufren la soltería (conozco cada vez a más), están los equilibrados entre tentación y responsabilidad, y están aquellos para los que el pene es una dimensión de su competencia con otros pene adictos.

La cosmovisión de los hombres esta en crisis, se acercan a compartir su vida con otras u otros. Hace unos días hablaba con un familiar de 80 años y le contaba que habíamos cenado con una pareja de masculinos. Grandes chicos por cierto. Al contar no pare de reflexionar a la vez que ese día éramos cuatro y tres eran hombres con los matices del pene. Mi interlocutor me confeso que le costaría estar en esa situación, yo respondí: Si tuvieras un hijo que viene con otro hombre y este se sentará contigo a seguir tu pasión que es el futbol, tal vez dirías: ¡que majo es mi yerno!.

Porque, aun a los hombres el futbol nos une en la galaxia de ganadores o perdedores. Aquí es un problema de pelotas. Ganas tu o yo.

La vida de los señores del pene es así, una larga discusión llena de matices por más que algunas feministas consideren que somos un lote de pendejos mal acostumbrados y sedientos de sexo.

  • Pág. 141 Repensar la pobreza, Esther Duflo y Abhijit V. Banerjee

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