La violencia como respuesta (3 y final.)

Violencia doméstica (que no de género). El bombardeo de los medios.

¿Hay hombres que asesinan a sus esposas, parejas o exparejas? Por supuesto. Y cada día tenemos ejemplos en los telediarios.

¿Hay mujeres que asesinan a sus hijos, y a sus esposos, parejas o ex parejas? Claro. Pero no interesa hacerlo público porque va en contra del mantra oficial.

En este asunto, espinoso donde los haya, todo aquel que se le ocurra lanzar un mensaje que no encaje exactamente con los mantras del lobby feminista, corre el riesgo de ser vapuleado. Por muy leve que sea el comentario, las respuestas serán furibundas. O levantas el brazo al más puro estilo nazi o lo siguiente que vas a ver es un pelotón de fusilamiento.

Así, por ejemplo, deslizar ligeramente que las mujeres también ejercen la violencia, puede ser causa de exilio. Las defensoras del mantra “los hombres matan más que el COVID”, no admiten matizaciones de ninguna clase: o se está con Hitler o contra él.

La solución a este problema de planteamientos no pasa, a mi modo de ver, por el uso de las estadísticas sin más. Las estadísticas pueden ayudar a comprender mejor dónde está el problema, pero no aportan la explicación total. Si fuera un problema de estadísticas, en las anteriores intervenciones ya he mencionado que sólo en el año 2017 hubo en España más de 3.500 suicidios y a nadie parece importarle.

En mi opinión, y sin negar en absoluto que exista un problema de violencia en el hogar, el bombardeo continuo de los medios de comunicación con este asunto se debe a que el feminismo, el oficial, ojo, es un magnífico negocio. Y digo “el oficial”, porque hay un sector del feminismo que se auto arroga la capacidad de representar a todas las féminas “de su misma ideología”, o sea, la mal llamada progresista, despreciando, incluso públicamente, a aquellas que no consideran de su grupo. Una cosa es ser feminista de izquierdas y otra, serlo de derechas. Éstas últimas, lo son menos o simplemente, no lo son.

En estos términos se expresó Carmen Calvo cuando afirmó que “el feminismo no es de todas”, sino que se lo ha “currado” el socialismo (El País, 15 jul 2019).

Este falso sentimiento de superioridad ya viene de largo a los españoles. En los siglos XV y XVI los había que presumían de ser “cristianos viejos”, es decir, que eso de ser cristiano puro, sin mezcla de musulmanes o judíos, le venía de antaño al individuo. Y mucho tiempo después, se continuó en esa línea de separación, de ser superior al de enfrente, cuando se utilizaba la expresión “camisa nueva” o “camisa vieja”, en relación a los miembros de Falange Española que se habían adherido después de la guerra civil o antes, respectivamente.

Es decir que, eso de buscar cualquier aspecto, por nimio que sea, para encontrar una diferencia entre nosotros, apoyarse en ella y pretender sobresalir por encima del resto, nos viene de lejos. Los independentistas catalanes y vascos, no han inventado nada nuevo. Y con el feminismo pasa exactamente lo mismo.

Tanto es así que, a Begoña Villacís, estando embarazada, tuvo que abandonar una manifestación feminista bajo una nube de insultos, simplemente porque ella no era mujer, no era feminista, era “de las otras”.

La cosa ha llegado hasta tal extremo que algunas mujeres se han visto en la tesitura de tener que demostrar con hechos, como si en un juicio público se tratara, que ellas son tan feministas como cualquiera. Tal es el caso de Edurne Uriarte, catedrática de ciencia política, periodista y política, autora del libro “Feminista y de derechas”, en el que a modo de “pruebas” intenta demostrar que desde su más tierna juventud, siempre ha luchado por sus derechos como ser humano, para luchar y conseguir los objetivos profesionales que se propuso.

Contrasta notoriamente el camino recorrido y los recursos aportados por parte de Edurne, con los de la ministra Montero, adalid de progresismo, azote del diccionario y ejemplo cumbre de cómo una paralítica mental puede triunfar, por ser la pareja sentimental de quien es, sin tener nada en su única neurona.

Decía antes que el feminismo es un magnífico negocio y en otro post de este mismo blog (MASTICADORES Mujeres y mujeres) intento demostrar esta idea, basándome en el BOE y en la cantidad de dinero que va a parar a manos de todo tipo de organizaciones feministas, alguna de las cuales, se intuye de muy escasa utilidad pública.

Me gustaría terminar con un par de artículos publicados en prensa y que creo que ilustran mejor algunos aspectos de este complejo asunto.

MAITE RICO – El Mundo 13-06-21.

 «Con esa misma indecencia intelectual, la ministra reivindicó una «justicia feminista», es decir, una justicia en la que los hechos no tengan relevancia y donde la presunción de inocencia quede suprimida. Algo hemos avanzado en ese camino, con una Ley de Violencia de Género que consagra la desigualdad de los ciudadanos y «colectiviza» las acciones perpetradas por individuos con nombre y apellidos, como si los hombres portaran al nacer un gen envilecedor. Montero utiliza además el doble crimen de Tenerife para adjudicar al machismo la llamada «violencia vicaria», es decir, la que se ejerce sobre los hijos para dañar a la ex pareja. ¿Qué sucede entonces cuando la autora de esa violencia es la madre? En estos días los medios subrayan que 29 niños han sido asesinados por sus padres desde 2013. Pero les falta mencionar que otros 85 lo fueron a manos de sus madres. Y en al menos 23 de los casos el móvil fue justamente vengarse de sus parejas. ¿Merecen menos condena por no ser crímenes machistas?»

ARCADI ESPADA – El Mundo 13-06-21.

«No solo en los periódicos ha habido trato diverso. A la familia de Sant Joan Despí también le habría ayudado que la Reina hubiera hecho público su pesar por Yaiza, como lo ha hecho en el caso de Olivia. Pero hay que ir de cabeza a lo sustancial y eso está siempre en España en la boca de Sánchez. Dijo el gran presidente: «La violencia vicaria es violencia machista doblemente salvaje e inhumana». La familia de Yaiza declaraba que se ha sentido sola. No debe de ser solo por la Reina, epifenómeno de una causa más vasta. La madre de Yaiza declara que la mató para vengarse de su ex marido

¿No estamos yendo demasiado lejos?

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s