¿Cultivas tu memoria?

By Mercedes G. Rojo

Cuando hablamos de salud, automáticamente y casi siempre, solemos pensar en el aspecto más físico de la misma: las gripes y los catarros, la artritis y el reuma, el colesterol, la diabetes, el insomnio,… Pero muy pocas veces pensamos en otros aspectos de la misma que a menudo descuidamos, aspectos más relacionados con nuestra mente o con la salud social, que de todo hay.

Imagen tomada de Pinterest

Centrándonos en uno de esos otros aspectos, tenemos el de la memoria. Su pérdida a menudo nos preocupa, pero indefectiblemente la unimos a una consecuencia de otro tipo de enfermedad o, simplemente, a la edad. No queremos atrevernos a pensar que su disminución se debe, en la mayoría de las ocasiones, a una falta de entrenamiento de la misma, a una ausencia general de ejercicio mental, a una pérdida de interés por las cosas que están ocurriendo a nuestro alrededor, independientemente de que nos afecten directa o indirectamente.

No voy a extenderme aquí en lo que sería materia para todo un curso de entrenamiento de memoria, pero si me voy a referir a los beneficios de practicar con elementos tan próximos a nosotros como son los pasatiempos, comenzando por los que podemos encontrar en todas las revistas y periódicos. Su práctica nos permite mantener alerta nuestra mente, aprender a organizar información, ampliar vocabulario, desarrollar estrategias para su solución, desarrollar nuestra capacidad de atención visual, echar mano de conocimientos anteriores,…, todo ello sin contar con el objetivo básico por excelencia: distraernos y dejar de lado, aunque sea por un rato, preocupaciones y sentimientos negativos; aspectos todos ellos que nos ayudan en el proceso de entrenamiento de memoria que nos permitirá seguir manteniéndola en forma, si no tenemos queja de ella, o contribuir a su recuperación -aunque sea lenta- si notamos que se va deteriorando.

No voy a extenderme aquí en lo que sería materia para todo un curso de entrenamiento de memoria, pero si me voy a referir a los beneficios de practicar con elementos tan próximos a nosotros como son los pasatiempos, comenzando por los que podemos encontrar en todas las revistas y periódicos. Su práctica nos permite mantener alerta nuestra mente, aprender a organizar información, ampliar vocabulario, desarrollar estrategias para su solución, desarrollar nuestra capacidad de atención visual, echar mano de conocimientos anteriores,…, todo ello sin contar con el objetivo básico por excelencia: distraernos y dejar de lado, aunque sea por un rato, preocupaciones y sentimientos negativos; aspectos todos ellos que nos ayudan en el proceso de entrenamiento de memoria que nos permitirá seguir manteniéndola en forma, si no tenemos queja de ella, o contribuir a su recuperación -aunque sea lenta- si notamos que se va deteriorando.

¿Todo esto a partir de un simple pasatiempo? Todo esto y más. Lo importante es aprender a disfrutarlos y descubrir lo fácil que es, aunque nunca lo hayamos intentando antes. Ni que decir tiene que cuando pasamos de la solución de esos pasatiempos a su creación, complementamos sus beneficios, porque se desarrollan aspectos que no se desarrollan en la fase de simple resolución. Pero no hace falta que lo intentemos todo de golpe y conformarnos con ir ascendiendo por el proceso peldaño a peldaño.

Podemos comenzar con una sopa de letras que además de permitirnos accede a su solución a través de la mera localizacion de palabras, nos da otras posibilidades. Si con ella  ocupamos nuestro tiempo en un ocio creativo, también estamos desarrollando nuestra capacidad de observación y atención visual, aprendemos a organizar información, desarrollamos estrategias para hacer más efectiva nuestra búsqueda, ampliamos conocimientos, hurgamos en nuestros conocimientos y recuerdos, etc… ¿Cómo? Yo les planteo lo siguiente:

  • Tal vez algunas de las palabras utilizadas las desconozcamos o no formen parte de nuestro vocabulario habitual. Podemos en ese caso localizarlas en el diccionario tratando de hacer nuestro su significado construyendo frases o textos que las incluyan y que tengan sentido desde nuestra personal perspectiva.

            Con la ampliación y adecuado uso del vocabulario, estamos también contribuyendo a poner un granito de arena más en un efectivo entrenamiento de nuestra memoria. Y es que podríamos decir que ésta, como cualquier otro aspecto de nuestras capacidades mentales, se mantiene en forma en cuanto la información en ella almacenada encuentra alguna utilidad para ser empleada, lo que puede conseguirse, en la mayor parte de los casos, a través del ejercicio o la gimnasia mental. De alguna manera respondiendo al principio de la utilidad.

Si además tenemos en cuenta que uno de los pilares en que se basa dicha capacidad es el dominio del lenguaje, podemos encontrar otro tipo de pasatiempos -los crucigramas- también muy útiles en ese proceso de entrenamiento memorístico, cualquiera que sea nuestra edad. Sabemos que lo importante para mantener un órgano funcionando es la actividad. En el caso que nos ocupa, el órgano en cuestión es el cerebro y la capacidad del mismo la memoria, además de otras que van paralelas como la capacidad de solucionar problemas o desarrollar estrategias, etc. Para que la misma funcione adecuadamente necesitamos también estar relajados, distendidos y esta es la función de los pasatiempos que todos conocemos.

Sabemos  también que para que la memoria funcione necesitamos toda una serie de variados ejercicios que afectan a diversos aspectos. Algunos de los que se ejercitan a través de los crucigramas son los siguientes:

  • Relacionados con el dominio del lenguaje:
    • Práctica de la lectura y la escritura.
    • Aumento del vocabulario y del significado de los vocablos ya conocidos.
    • Rescate del vocabulario olvidado.
    • Desarrollo de la capacidad de comprensión sobre las palabras.
  • Además:
  • Pone a prueba o refresca nuestra memoria en los distintos campos del conocimiento.
  • Desarrolla la capacidad de atención
  • Desarrolla la capacidad de organización de la información recibida.
  • Ayuda a desarrollar estrategias de pensamiento diferentes.

Y seguro que, si continuamos profundizando, aún podríamos encontrar más.

¿Se nos había ocurrido que de algo tan pequeño pudiéramos sacar un beneficio tan grande para nuestra mente? Pues ya lo saben: dejemos que los crucigramas y otros pasatiempos similares se conviertan en un desafío más en nuestra rutina de gimnasia mental.

Si el dicho avisa que “mens sana in corpore sano” , destinemos unos minutos al día a nuestro cuerpo, pero destinémosle también otro breve espacio a un ejercicio mental que puede ayudarnos a vivir el inexorable avance de la edad con una calidad de vida mejor en cuanto al estado de nuestras capacidades mentales. Y recordemos que, tanto en lo referido a las sopas de letras como a los crucigramas, el desafío es aún mayor cuando, además de resolverlos, pasamos a la fase de creación o diseño de nuevos pasatiempos. ¿Quién ha dicho que nosotros no podamos crear nuestros propios ejemplares? Les aseguro que es un ejercicio mental fabuloso y muy entretenido (aunque solo sea el hecho de intentarlo) y que la satisfacción que se siente al conseguirlo es fabulosa.

Piensen en ello bajo la idea del “si quiero,  puedo” y no habrá reto que se les resista. La ganadora: su memoria, y toda su capacidad mental en general. No es preciso “ser estudiados” para llegar a conseguirlo. Y el verano, con muchos ratos de ocio de por medio, es un buen momento para comenzar con estas rutinas.


Nota de redacción: Mercedes González Rojo ha impartido numerosos “Talleres de entrenamiento de memoria”, a partir de un método propio en el que incluye la utilización de recursos que forman parte del ocio cotidiano de las personas.

3 Comentarios Agrega el tuyo

  1. El verano es también tiempo para seguir cultivando nuestra memoria. Os dejo algunas propuestas.

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  2. Lamentablemente, estamos tan cómodos con el google y con los aparatos electrónicos que hacemos poco esfuerzo por usar nuestra memoria. Ya ni memorizamos teléfonos ni citas. El apéndice de nuestra inteligencia es el teléfono inteligente, pero cuanto más inteligente es éste, menos los somos nosotros…

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    1. Totalmente de acuerdo, Paula. Y lo que no se utiliza se enquista, se atrofia. Y la memoria es también la base de la inteligencia racional.

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