Mr. Nobody en el mundo utópico de las luces by Isidro Benigno Ñat

Esta mañana me desperté y todo parecía cambiado, igual pero diferente, todo era de color blanco, negro y multicolor a la vez. La cama parecía moverse sin desplazarse.

Hice lo mismo que hace cualquier persona al despertarse, miré el móvil y tenía varias notificaciones: El Pais anunciaba en exclusiva la nueva presidenta de España, una mujer negra con orígenes congoleños, la BBC que EE UU ya no controlaba el mundo, Corea del Norte comía en la misma mesa con Corea del Sur y la contaminación mundial se había reducido a 0 porque los coches ahora funcionaban con aire.

Entré en Twitter y una noticia tenía millones de retweets: los datos de los usuarios de internet nunca mas iban a ser almacenados y utilizados para los intereses secretos ( y/o COMERCIALES) de ninguna empresa ni persona.

Harto de tanta información, cerré las notificaciones y puse la radio, en Radio Marca, Vicente Ortega daba como noticia en exclusiva el nombramiento del nuevo presidente de la federación española de deportes: un español con orígenes árabes. Y acto seguido los periodistas en el estudio empezaron a debatir sobre si era justo o no que las jugadoras de baloncesto femenino ahora cobraran lo mismo que los jugadores de fútbol; y que los deportes minoritarios tuvieran la misma cuota de pantalla que “el deporte rey”.

Decidí levantarme de la cama e ir a desayunar, ¡me moría de hambre!. A paso lento y aún en pijama, abrí la nevera y estaba llena (¡definitivamente algo estaba pasando!).

Me senté en el sofá dispuesto a desayunar y encendí la televisión, presioné el botón 5 y ¡voilà! mi programa favorito: Hombres Mujeres y Viceversa. Entre otras cosas los tronistas hablaban de cosas tan importantes como que África ahora era el primer mundo, que Michael Jackson seguía vivo ( y NEGRO) y que el Reino Unido había decidido quedarse en Europa.

Mientras veía el programa absorto, empecé a oír un ruido muy fuerte en mi mente, se repetía de forma acompasada cada 5 segundos ¡riiiiing! ¡riiiiing! ¡riiiiing! ¡riiiiiing!… Era el despertador de mi móvil, lo intenté apagar varias veces, pero nada, el móvil no me hizo caso.

Como si de un proceso hipnótico se tratara me desperté, cubierto en un manto de sudor frío y aún con el corazón latiendo a mil por hora, volví a mirar el móvil por si las notificaciones seguían ahí y solo vi un móvil casi sin batería a punto de morir y 10 llamadas perdidas del trabajo… Todo había sido un sueño, utópico, y tocaba volver a la realidad distópica del día a día, del “ir tirando”, del “echarle huevos”, del “te odio porque si”, del “porque YO lo digo”, del “cállate porque eres mujer y las mujeres no sabéis de esas cosas”… El resto, es historia.

El ayer se fue y el futuro está en camino…

*Utopía: Sistema ideal de gobierno en el que se proyecta una sociedad perfecta que sigue un plan ideal irrealizable en el momento en que se concibe.

*Distopía: Se trata de lo opuesto a una utopía. Mientras que una utopía es una sociedad ideal, una distopía es una sociedad negativa.

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