CARTA A LOS INTERNAUTAS by Gustavo Flores Quelopana

Mañana publicaremos la carta a los internautas (2) by j re crivello

CARTA A LOS INTERNAUTAS

Mi querido estudiante: Después de diez años de escolaridad y cinco años de universidad usando intensivamente el Internet, ¿Te has dado cuenta que tu cerebro ya no puede leer un libro? ¿Tu caligrafía y ortografía han empeorado terriblemente? ¿Te percibes menos inteligente y más estúpido? ¿Te cuesta trabajo concentrarte? ¿Has percibido que tu cerebro no se acuerda de los libros citados al extraerlos de internet? ¿Reparaste que apenas retienes tu propio número telefónico de tanto usar el teléfono inteligente? ¿Te has dado cuenta que tu memoria a largo y corto plazo se atrofió? Bueno no te alarmes. Simplemente te has vuelto más estúpido y tonto porque las máquinas se volvieron más inteligentes. Tu creatividad, invención e inteligencia se atrofia, adormece y anestesia conforme te vuelves en un usuario asiduo del Internet. Esa es la idea básica que expone Nicolás Carr en su libro.

El ordenador altera el sistema nervioso central, altera los hábitos mentales, debilita la memoria, disipa la concentración y empobrece el vocabulario. El cerebro no es inmutable, tiene neuroplasticidad y la tecnología influye sobre él. El Internet al sobrecargar al cerebro de información destruye la atención.

Con el Internet la humanidad marcha de la ilustración a la evasión. Sencillamente la Red no nos vuelve más inteligentes, sino más idiotas. Forma descerebrados consumidores. Hemos retrocedido a cazadores recolectores de datos electrónicos inconexos. No nos hemos vuelto más inteligentes, sino más torpes. La Web genera olvido y es amenaza para la cultura. La erudición y la ciencia se reducen.
Pero ahora que ya pasó el ingenuo entusiasmo por el Internet y vemos sus nefastas consecuencias sobre el cerebro, te recomiendo querido estudiante que disciplines el uso del internet a sólo una hora diaria. Además, vuélvete más cercano a la naturaleza. Así devolverás la tranquilidad a tu cerebro, mejorarás tu atención, crecerá tu memoria, y recuperarás la concentración. Sólo el estado contemplativo fortalece la capacidad para controlar la propia mente.Me despido, deseándote suerte en tu lucha contra el nuevo Moloc y asesino del pensamiento en nuestro tiempo: el Internet. Que políticos, educadores, intelectuales, ministros de educación y cultura reaccionen ante la amenaza del Internet, que tritura el pensar creativo.

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  1. Quisiera introducir en la reflexión del filósofo Gustavo Flores Quelopana, algo que parece un tópico, pero que en esta ocasión adquiere un sentido tremendamente oportuno. Lo nocivo no es la tecnología, si no el USO que de ella hacemos. Creo recordar que en el último libro, y espero no faltar a lo que estrictamente dice Flores Quelopana, MISERIA DEL CAPITALISMO DIGITAL Y DE LA TECNOUTOPÍA se hace la distinción entre TÉCNICA y TECNOLOGÍA, aduciendo que la primera sería la herramienta artificial creada por el humano y la segunda el uso por parte del mismo de esa TÉCNICA. Bien, pues entiendo que estaríamos en un caso similar. Internet, las redes sociales en sí mismas solo son técnicas creadas por el hombre que amplifican las posibilidades de comunicación y acceso a muchísima información -y obviamente también des-información- Lo relevante es el USO que de ella hacemos los humanos: puede ser pernicioso, como el casi intento de sustituir al profesor en las aulas por el ordenador, limitando el papel del educador a un orientador casi técnico, lo cual entiendo que es desnortarse; o bien, podemos identificar todo lo que Internet nos permite, posibilita y nos facilita la vida en muchas ocasiones. Creo que la última evidencia de un uso beneficioso y unas oportunidades sin las que hubiésemos padecido aún más, ha sido la época de la pandemia del covid19. El beneficio de internet durante este año y medio que llevamos luchando contra el covid19 ha sido clarísimo: sin la posibilidad del teletrabajo o bien la paralización de todo hubiese sido absoluta, o por el contrario al no poder confinarnos lo esencial ha seguido funcionando muchas veces gracias a la existencia de internet. Además sin teletrabajado más personas se hubieran instalado en la penuria del paro y probablemente la situación económica en muchos lugares sería aún peor. Por otro lado, la conectividad ha permitido a muchas personas pasar los periodos de confinamiento sintiéndose menos solas, más apoyadas al poder hablar con familiares y amigos aunque viviesen solos.
    Podría citarse también la proliferación de eventos culturales -literarios, filosóficos- que han tendido puentes de conocimiento mutuo entre aquellos países que, por compartir lengua de uso o adquirida, han podido mantener viva la llama del pensar conjuntamente o dar a conocer y nutrir de producciones literarias y artísticas a otros. En resumen, el uso de las nuevas tecnologías tiene sus riesgos porque es un arma potente y debemos educar en su uso a las generaciones que ya han venido al mundo en ese contacto cotidiano a través de la redes. Tal vez debamos aprehender cómo puede percibirse el mundo desde la perspectiva de los que ya han nacido inmersos en el uso de estas tecnologías. Pero no creo conveniente una valoración únicamente negativa porque sería como negar la sociedad que nosotros les hemos legado y que bien orientados por familia y escuela puede ser una herramienta que en lugar de atontar como advierte Flores Quelopana, basándose en el libro de Carr, sea una fortaleza. Y he constatado que en muchos jóvenes de la llamada generación Z que es la primera absolutamente digital, existe un interés y una curiosidad por aprender, que leen mucho y que además las redes le s dan acceso a lecturas que nosotros -los boomers, por ejemplo- no podíamos ni soñar, porque el coste económico era muy alto y las bibliotecas no estaban más que repletas de manuales generalistas y poca enjundia literaria. La enciclopedia era el bestseller del momento, y ya sabemos lo que daban de sí. Disculpas por la extensión del comentario. Mi voluntad era simplemente equilibrar la balanza y constatar que bien USADAS la NTIC son una gran herramienta, un mal USO, diría como casi de todo, puede amplificar los efectos negativos que serían evitables. También sabemos que los humanos muchas veces tenemos joyas entre las manos que convertimos en dagas mortíferas. Eso ya no depende de Internet que en sí mismo, ni funciona sino de nosotros haciendo un uso racional y razonable de sus tremendas posibilidades. Gracias por plantear la cuestión y disculpas a todos por la extensión del comentario…

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