El trabajo post COVID.

Esta pandemia nos ha obligado a adaptar nuestra vida a unos nuevos métodos a una velocidad de vértigo y no todos los cambios y adaptaciones han sido buenos. Por el camino ha habido miles de empresas que se han visto abocadas a desaparecer, otras que se han visto obligadas a reinventarse, miles de trabajadores han perdido el trabajo de la noche a la mañana, otros han visto reducidos sus ingresos a un 60 o 70%, etc. Los más afortunados, han podido mantenerse a flote gracias al teletrabajo, aunque esta modalidad haya puesto sobre la mesa las diferencias reales que existen entre diferentes capas de la sociedad, pues para algunos, no ha supuesto mayor sacrificio que reordenar algo sus tareas diarias y acondicionar el desván como nuevo espacio de oficina, mientras que para otros, ha resultado imposible poder realizar su trabajo en el reducido espacio disponible en casa, compartido con sus hijos, que tampoco iban al colegio y con unos medios tecnológicos lejos de los necesarios, lo que tal vez, les haya obligado a realizar unos gastos imprevistos.

Con la llegada de las vacunas se ha producido algo parecido a lo que describía Cervantes con el bálsamo de fierabrás: ya lo tenemos todo resuelto, se había terminado el problema, volvíamos a la normalidad. ¡Falso! Pero no voy a entrar ahora a valorar a las vacunas y las infinitas promesas que nos hicieron, a pesar de lo cual, a unos cuantos ancianos, totalmente vacunados, han llevado, nuevamente, al cementerio. Ahora me voy a centrar en el aspecto laboral que tiene esta nueva fase de la lucha.

Ya no se trata solamente de decidir si se continúa con el teletrabajo o si las empresas y los trabajadores deciden retomar esas relaciones de la máquina del café o si, por el contrario, se adoptan unas medidas que combinan ambas tendencias. En su día, ya vaticiné que llegaría un momento en el que las empresas a la hora de contratar personal, expondrían el teletrabajo como un aspecto tentador, como un aliciente, para atraer a los más talentosos. Ahora dentro de este complejo mundo nuevo, compuesto por negacionistas, vendenubes, conversos, agnósticos y demás, se acaba de introducir un nuevo elemento a la hora de establecer una relación laboral: ¿estás vacunado?

Si consideramos una aberración preguntar a una mujer si tiene pareja y si tiene pensado quedarse embarazada, ¿cómo debemos considerar este nuevo tipo de ataque a la libertad individual?

Algunos países ya se han lanzado a la piscina de obligar a ciertos grupos de trabajadores a vacunarse, so pena de, incluso, perder su empleo. El argumento que utilizan es que deben hacerlo por estar en contacto directo con personas de alto riesgo: ancianos en residencias, hospitales, personas con otras patologías previas y en general, cualquiera que tenga relación directa con otras personas. O sea: todos.

Aparte la lógica que pudiera tener semejante medida, adoptar una solución de este tipo entra en el terreno de lo estrictamente privado, tan privado como la religión.

Yo puedo tener mis argumentos para recelar de las vacunas o incluso basarme en criterios científicos para sopesar mis posibilidades de sufrir más con ella que sin ella. Mis patologías previas pudieran constituir un serio riesgo contra mi vida en caso de vacunarme y sin embargo el estado, haciendo un uso abusivo – en mi opinión – de su poder, me obliga a adoptar una medida en contra de mi voluntad, en contra de mi libertad, de mi libre albedrío y además me amenaza con el desempleo. Algo así se parece bastante a ser desterrado al desierto para que mueras de inanición y de sed y que no molestes a los demás. Y, sin embargo, ya se están dando estas circunstancias a la hora de contratar o de despedir a los trabajadores.

En ciertas empresas han optado por una solución intermedia, más respetuosa con la libertad del individuo. Si el trabajador no quiere vacunarse, al menos, debe superar unos PCR a los que, con la frecuencia necesaria, debe someterse. De este modo, se respeta la posición de ambas partes: por un lado, la empresa se garantiza que no haya más infectados y por otra, la libertad de los trabajadores.

¿Alguna empresa ha asumido alguna responsabilidad por la muerte de alguno de sus trabajadores por el COVID? ¿Pueden todas y cada una de ellas asegurar que la infección no se produjo en sus instalaciones como consecuencia de alguna negligencia? Al comienzo de la pandemia, hubo miles de personas que sabiendo o no que estaban infectadas, no tuvieron más alternativa que continuar con su trabajo, pues la posibilidad de ser despedido era real. ¿Alguna empresa ha asumido alguna responsabilidad por este tipo de situaciones? ¿En qué medida la precariedad de los contratos ha incidido en un nivel de contagios que después han podido terminar en muerte? ¿Cómo es posible que se hayan tomado toda clase de medidas contra los bares, restaurantes, cafeterías y hoteles, y las estadísticas no mencionen siquiera a un solo caso de contagio producido en el metro, en el autobús, en el tren o en un avión? ¿Quién se haría responsable de la muerte de un individuo al que se le ha obligado a vacunarse, como ya ha ocurrido?

Son demasiadas preguntas como para ser ignoradas y pretender una especie de “café para todos”, con el único fin – a mi entender – de que los políticos que así actúen se cubran el culo. La estrategia es sencilla: si todos están obligados a vacunarse y alguien se contagia y muere, el culpable es otro, no el presidente del gobierno de turno, ni el ministro de sanidad.

Ya hemos aceptado como irremediable que se nos exija el pasaporte covid (ver Masticadores focus https://wordpress.com/post/masticadoresdeletrasfocus.wordpress.com/2502) para viajar o para entrar en hoteles, bares y cafeterías. Algunos, hasta lo muestran orgullosos en sus móviles con el código QR.

Y de paso, poco a poco, se van coartando las libertades de los ciudadanos hasta convertir el planeta en el mundo que imaginaron Orwell o Huxley.

Graves disturbios en Roma durante una manifestación contra el pasaporte COVID (EUROPA PRESS)
Leer más: https://www.europapress.es/internacional/noticia-graves-disturbios-roma-manifestacion-contra-pasaporte-covid-20211009225814.html

Así fue la octava jornada de las protestas en Francia contra el pase sanitario https://www.france24.com/es/francia/20210905-francia-octavo-fin-semana-protestas-pase-sanitario

Un comentario Agrega el tuyo

  1. Nos introducimos en un mundo carlos, que no sabemos en que dirección irá, tal vez la vacuna si o no es un anticipo de otras formas de irritabilidad social por poner un nombre al tema. saludos j.

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