GAMBITO DE DAMA/serie americana by Ana de Lacalle

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Soy aficionada al ajedrez; empecé a jugar a los siete años, pero nunca he seguido las partidas y los campeonatos profesionales, excepto cuando participaban un par de vecinitos en sus inicios que llegaron a ser campeones de España de su categoría. A mí me ha apasionado siempre jugar y mi torpeza o destreza está basada en la práctica, en la experiencia de jugar y perder o ganar. No estudié ajedrez hasta que no tuve que impartir un par de años una asignatura en la escuela, y me resultó de los más aburrido…supongo que en la acción sigo aquella sentencia de Diógenes de el movimiento se demuestra andando.

Esta breve aclaración sirve como punto de partida para hacer una reflexión sobre la aclamada serie Gambito de dama. Basada en la novela del mismo nombre de 1983 de Walter Tevis, recibió dos premios Globo de Oro: mejor miniserie o telefilme y mejor actriz de miniserie o telefilme para Taylor-Joy, quien también fue nominada al premio de la Crítica Televisiva a la mejor actriz en película/miniserie y al premio del Sindicato de Actores a la mejor actriz de televisión – miniserie o telefilme.

 Aunque, aparentemente, el núcleo es el ajedrez entiendo que no es una ajustada manera de analizar la serie. Puede fascinar a todo el mundo que alguien sea capaz de jugar de espaldas, o de jugar partidas sin tablero o que incluso en los años sesenta una mujer se convierta en la campeona del mundo -mixto- con veintidós años, siendo estadounidense y contra Rusia. Todo un canto al Tío Tom. Mas, en realidad la trama ajedrecista solo pueden seguirla profesionales muy avezados -personalmente no seguí nada- y en ningún momento el objetivo de la protagonista es ganar a Rusia, más allá de que en aquel momento parecía ser el oponente por vencer -ningún propósito político por parte de la protagonista.

Así, la serie es un drama humano que parte, aunque el recurso de los retrocesos en el tiempo y la vuelta al presente están presentes desde el inicio, de la vida de la pequeña Beth Harmon que tras sobrevivir al intento de suicidio de ambas por parte de su madre -acto que de hecho esta consuma- y un padre ausente, se encuentra viviendo en un orfanato. Ese será el lugar donde Beth descubra el ajedrez, a mi juicio, como una huida a un mundo encerrado en un tablero que puede controlar y donde los imprevistos son menos probables; pero también el sitio donde se inicia su adicción a las pastillas, que, aunque se les denomina sedantes, parecen ser benzodiacepinas -el ansiolítico quizás que genera más adicción-. Las niñas huérfanas reciben cada mañana dos pastillas que les dan como vitaminas, pero una de ellas es un ansiolítico que se supone intenta que las niñas no desobedezcan y sean sumisas. Con ayuda de una compañera Beth gestiona esas pastillas para dormir por la noche, y descubrir que ese estado somnoliento que produce la capacidad de visualizar un tablero de ajedrez y entrenarse. De esta forma la protagonista crece con una asociación implícita entre el consumo de pastillas y su destreza ajedrecista.

Aquí, destaca el personaje del conserje que, aunque de carácter agrio y seco, pero cediendo a la insistencia de la niña le enseña a jugar al ajedrez y es con quien descubre su prodigiosa virtud.

¿Qué obtiene Beth del orfanato? Su adicción como forma de desconectar de una realidad deprimente y sin futuro y el descubrimiento de su destreza ajedrecista que crece creyendo que está vinculada con el consumo de sustancias. Desconozco si estas prácticas de sedar en los orfanatos a los niñ@s es real y generalizada en los años sesenta, pero es quizás uno de los ingredientes clave de la serie: por el abuso y el maltrato que reciben las huérfanas y porque es allí donde se crea la tendencia al consumo de substancia adictivas de Beth.

Adoptada por un matrimonio degradado como gesto del marido para que la mujer le deje en paz y pueda irse largas temporadas sin que ella le increpe, Beth capta con el tiempo la infelicidad de la mujer que acaba llamando mamá y con la que consigue recuperar su práctica del ajedrez, más cuando su madre adoptiva descubre que es una fuente de ingresos y puede servir para sustentarse ambas.

Beth no experimenta relaciones incondicionales y el recurso al alcohol, tolerado y casi estimulado por su madre adoptiva, más las pastillas que descubre que esta también consume, se convierten en la compañía más incondicional que conoce y que le permite volar, despegar los pies de tierra y desconectar de una vida que la devora.

Sin entrar en el final que cumple con los tópicos del sueño americano, tan poco realista, entiendo que Gambito de dama es una trama sobre el abandono, la falta de amor, el descubrimiento de lazos no familiares que pueden servir de referente y apoyo, y sobre la capacidad de resiliencia de algunas personas, que no constituyen la mayoría de casos, pero que Beth representa con los altibajos de quien siempre se ha sentido sola, vacía y necesita encontrar algo benéfico en una existencia que la ha maltratado.

La radiografía algo subjetiva de una sociedad americana donde los marginados, las personas de otras razas tienen más dificultades en su camino, pero que pueden superar si se esfuerzan: un tinte falaz, engañoso y que responsabiliza a los individuos de la marginación social en la que viven por falta de voluntad y trabajo.

Y visto desde otra perspectiva un canto a la esperanza a la que pueden aferrarse algunas personas para escapar de esa ratonera que es la exclusión social.

Serie ágil en su desarrollo, con buenas interpretaciones y siempre una incertidumbre de por dónde evolucionará la vida de Beth.

Enlaces de la semana:

Sobre una novela de Roberto Bolaño

Sobre el malestar en las sociedades contemporáneas:

2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Reblogueó esto en FILOSOFIA DEL RECONOCIMIENTOy comentado:

    Artículo de hoy en MASTICADORES FOCUS

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  2. Ana: Gracias por el enlace! Y bien por tu comentario de la serie americana.
    Un saludo cordial, Norma Luz.

    Le gusta a 1 persona

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