España contra su historia.

2 de mayo de 2022.

Hoy se cumplen 214 años del levantamiento popular en Madrid contra las tropas invasoras francesas de Napoleón.

Lamentablemente, según el último proyecto de ley del gobierno social-marxista que tenemos, este evento, crucial en la historia de nuestro país, no formará parte de los libros de texto. Algún analfabeto funcional del ministerio de Educación, ha decidido por algún extraño sortilegio, que la historia de España comienza en 1812. Así es que por si acaso algún desnortado se encuentra por casualidad con este post, añadiré mi granito de arena e intentaré dejar sólo unas migajas de historia para que nadie se quede en la ignorancia absoluta, que, al parecer, es el último objetivo de este infame gobierno repleto de indigentes mentales.

Ese día estalló el hartazgo del pueblo contra la inaceptable intromisión de Napoleón y sus secuaces en el destino de España, obligando al rey a abdicar en favor de su hijo para, finalmente, convertir la monarquía española en una figura decorativa bajo la autoridad de Murat y del hermano de Napoleón.

El 2 de mayo, en Madrid, gentes fundamentalmente humildes, sin más armas que sus aperos de labranza y alguna faca que otra, se lanzaron a luchar a vida o muerte contra las experimentadas tropas a caballo del ejército francés acantonadas en las proximidades de la capital del imperio. Entonces como ahora, Madrid era un conglomerado de gentes venidas desde todos los rincones de España, tal y como atestigua en su libro “Un día de cólera” mi admirado Pérez Reverte.

Aquella gesta que el propio P. Reverte califica de hazaña histórica, al parecer no reviste la necesaria importancia para el actual ministerio de Educación. Y, sin embargo, fue la espoleta que desató con posterioridad el levantamiento popular y progresivo en diversos puntos de la nación.

“Porque fue origen del complejo e interesante proceso que vino después, incluida la primera Constitución en 1812. Esos pobres carpinteros, mendigos, albañiles, rufianes, manolas y chisperos, compatriotas de todos los lugares y de las colonias americanas, que se batieron en Madrid, merecen ser recordados”.[1])

Resulta difícil de entender que aquellos que pretenden auto felicitarse por su supuesto afán en la promoción de la cultura, sean los mismos que alientan la ignorancia excluyendo de los libros de texto uno hechos como los que sucedieron a partir de esa fecha y durante los años siguientes, culminando en 1812 con una Constitución – que, a decir verdad, fue tan breve como olvidada – y la derrota, por primera vez, del poderoso ejército napoleónico, invicto hasta el momento,  obligando a su retirada. Otra cosa es la nefasta presencia del Rey Fernando VII, una desgracia como pocas que hemos tenido que sufrir los españoles.

Como la historia de esta España tan peculiar, tan comunista y tan falsa, ahora va a empezar en 1812, habrá que ir recopilando datos para alguna web, en YouTube, Instagram o donde sea, para dejar constancia de algunos hechos que merecen la pena ser recordados.

Habrá que hablar de Don Pelayo, el que inició la Reconquista desde Asturias del territorio a los árabes.

Habrá que mencionar a Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador.

Habrá que decir quiénes eran los Reyes Católicos.

Y hablar también de los de León, de Navarra, de Aragón.

Habrá que mencionar al Mester de Juglaría y el de Clerecía.

Habrá que hablar de la Orden del Císter y de la Orden del Cluny.

Habrá que mencionar a Publio Cornelio Escipión, “El Africano” y su enfrentamiento con Amilcar Barca, Asdrúbal, Aníbal y cómo éste cruzó los Pirineos con un inmenso ejército y los elefantes.

Habrá que contar a los españoles quién fue Cristóbal Colón y qué hizo en 1492 para pasar a la historia…de los demás países, que no de esta España acomplejada y dirigida por miserables.

Habrá que hablar lo que significó la pérdida de las últimas colonias en 1898 y será imposible entenderlo si antes no se explica lo que pasó en 1492.

Habrá que hablar de Hernán Cortés, Francisco Pizarro y cómo fueron capaces de dominar a 10 millones de indios con sólo 300 soldados.

Habrá que hablar de Hernán Núñez Cabeza de Vaca, de Juan Sebastián Elcano, de Magallanes, de Vasco Núñez de Balboa.

Habrá que hablarles de Felipe II, de Carlos V, el Emperador; de los Austrias, de los Borbones…

Habrá que hablarles de Calderón de la Barca, de Lope de Vega, de Garcilaso, Luis de Góngora y Argote, de Antonio de Nebrija…y de un tal Miguel de Cervantes, entre otros.

Habrá que mencionar quiénes fueron Diego Velázquez, Doménikos Theotokópoulos (el Greco), Francisco de Goya, Bartolomé Esteban Murillo, Juan de Juanes, José de Ribera, Juan Pantoja de la Cruz, Francisco de Zurbarán.

Somos el único país del mundo que reniega de sus hazañas, de su historia, con sus luces y sus sombras como todos. Y todo porque lamentablemente estamos gobernados por una hez política cuyo objetivo es idiotizar a la población, renegar de la historia y manipularla a su antojo hasta convertirla en algo irreconocible. La historia no se borra, no se manipula: se aprende de ella.

Me da una envidia tremenda cuando veo un campo de fútbol lleno a rebosar, y a la selección en el campo, cantando La Marsellesa. Se me pone la piel de gallina. Nosotros, por el contrario, para empezar, no tenemos letra y cuando a alguien se le ha ocurrido intentar escribirla, la gente se ha mofado de ella. Además, permitimos que parte de un estadio – casi siempre los mismos – se dedique a silbar mientras se escucha. Igual que se permite silbar al Rey. No lo he visto nunca, ni siquiera con el de Reino Unido y las rivalidades entre los diferentes reinos de allí.

Mientras tengamos un gobierno de este perfil ideológico, la educación será el arma fundamental para embrutecer a las masas, eliminando la filosofía de las clases y sustituyéndola por otra materia que tiene por objetivo desconcertar a las mentes en formación. De esta forma, cuando alcancen su máximo grado de desconcierto e ignorancia, siempre habrá una escoria política dispuesta a llevar de la mano al ignorante y atraerlo a sus mal llamados principios. Si no votan, mejor: menos votos para nuestros enemigos. Y si votan, que sean a los nuestros. Con tres Twits será suficiente para atraerlos a nuestra causa. Total, no van a ser capaces de procesar más información.

Hoy es la historia, ayer fue la filosofía, que se elimina como materia, pero se deja a discreción de las autonomías impartirla o no. Para con las matemáticas el Gobierno está decidido a impulsar las matemáticas con «sentido socioemocional», según figura en el currículo que desarrollará la conocida como Ley Celaá. A la polémica se añade que, al mismo tiempo, se prescinde de otros contenidos básicos para el alumnado, como la regla de tres o los números romanos.

Hay que recordar llegados a este punto que la propia ministra Celáa declaró que los hijos no pertenecen a sus padres.

Así es que, a partir de ahora, los alumnos no sabrán quién fue Colón, ni por qué se habla tanto español en Latinoamérica o Ucrania. No sabrán que es la lógica ni las leyes de los silogismos, porque no han estudiado filosofía. Tampoco sabrán qué es un silogismo. No estarán acostumbrados a reflexionar, sólo a dar “me gusta”. No sabrán matemáticas porque todo lo harán con el móvil. No sabrán los números romanos porque en su móvil no hay APP que se lo traduzca. No habrán escuchado los versos de Calderón, ni los de Lope o Góngora. No sabrán quién fue Goya, aparte de una estación de Metro de Madrid. Igual que con Velázquez, que alguno confundirá con un jugador de fútbol del Real Madrid o un actor.

A partir de ahora se puede obtener el título de Bachillerato con asignaturas suspendidas. Y se pretende que ese individuo, después, vaya a la universidad, con beca pagada por todos nosotros, apruebe y finalmente se incorpore al mundo laboral. ¿Haciendo qué? Pues hombre es fácil: afiliándose al PSOE o PODEMOS o algún que otro que forma parte de la escoria parlamentaria actual. Y cuanto más bruto, mejor. Así es más manejable.

Y ya puestos, en algún momento de esta historia tan peculiar, habrá que recordar quiénes fueron los que saquearon todas las reservas de oro del Banco de España – unas cuantas toneladas -, sin olvidar que el propio presidente del gobierno español, se llevó a su exilio dorado de México, unas cuantas cajas repletas del vil metal para su uso particular y así, tal vez, lleguemos a explicar cómo una serie de recientes gobiernos del mismo partido que robó el oro, estuvieron durante más de una década esquilmando a los obreros y parados de Andalucía hasta conseguir tener más de 600 imputados en diversas causas por un valor de unos 5.000 millones de euros.

Pero para tapar esa basura ya están los de la prensa libre.

© Carlos Usín


[1] Arturo P. Reverte web oficial.

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