Los espías de la T.I.A.

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El penúltimo esperpento de este gobierno Frankenstein nos tiene en vilo a propios y extraños desde hace semanas.  Los propios ya estamos medio acostumbrados a las astracanadas de Sánchez y sus secuaces y a lo largo de esta legislatura ha dado sobradas muestras de su capacidad de hipnosis colectiva y de maquiavelismo. Pero los de ahí fuera, deben estar pensando que nos hemos vuelto locos y sin remedio.

Asumo que todo el mundo conoce de qué va la película porque todos los días sale una escena distinta en los medios, pero hay que reposar un poco y verlo con cierta perspectiva.

En un momento dado y como consecuencia del golpe de estado perpetrado por los independentistas catalanes en 2017, muy acertadamente, el gobierno decide hacer uso de sus atribuciones legales y ordena al CNI hacer un seguimiento electrónico a todos los involucrados. Hasta ahí todo normal.

Lo anormal empieza cuando ese mismo gobierno, que ha ordenado espiar a los golpistas porque no se fía de ellos, decide apoyarse en esos mismos golpistas para formar gobierno. ¡Esquizoide! Al Capone negociando con el FBI para elegir presidente de los EEUU. Retorcido, pero en la línea de Sánchez. No olvidemos que juró y perjuró que nunca jamás metería en el gobierno a Podemos y que por nada del mundo pactaría con Bildu. Vale.

Lo que hasta ahora ha sido un secreto, por algún extraño sortilegio, se convierte en un secreto a voces. Cuando se hace público este espionaje a los socios del gobierno, éste se queda con el culo al aire. ¡Espiar a tus propios socios! ¡Dónde se ha visto tamaña tropelía!

Entonces, a algún genio de la Moncloa, se le ocurre la feliz idea de confesar que Sánchez y Margarita Robles también han sido espiados, como dando a entender que dicho espionaje afecta a todos – independentistas y gobierno -, que el gobierno de Sánchez no tiene nada que ver y que todo se debe a algún maléfico gobierno extranjero, que incluso, sutilmente se apunta a Marruecos.

Sin embargo, las informaciones van apareciendo y cada vez contradicen más y más la torpe versión del gobierno, con lo que, indefectiblemente, hemos entrado en la típica fase confusión máxima.

Se intenta convencer a la opinión pública de que la intrusión sólo ha sido para descargar una cierta cantidad de gigas y que sólo ha sido un par de días. Con ello se pretende minimizar el ridículo.

Falso. El sistema utilizado (Pegasus) para el ataque, no funciona así. Se instala y queda vivo hasta que alguien lo descubra y lo mate.

Entonces comienza la fase de buscar al culpable. Hay dos bandos encabezados uno por Bolaños y enfrente Margarita Robles. Los ministros comienzan a lanzarse pedradas entre sí; otros hablan de lo que no saben; otros reclaman dimisiones de no se sabe quién ni por qué razón; Aitor Esteban del PNV lo deja muy claro: “Alguien debe dar explicaciones de algo en algún momento”. Gila total.

En este totum revolutum empiezan a surgir diferentes países candidatos a ser señalados como culpables. El objetivo es despistar, enmarañar y provocar el caos más absoluto, mientras se va cerrando la soga alrededor de la cabeza de turco elegida. Y todos mienten como bellacos.

Pero debemos estar tranquilos. Se convoca con urgencia la Comisión de Secretos Oficiales. Una comisión del Congreso, que hace menos de una semana, se ha modificado su composición para dar entrada a grupos independentistas y filo terroristas, por decisión unipersonal de la presidenta del Congreso, del PSOE.

Y aquí viene la última pirueta circense del gobierno Frankenstein. Por ley, todas las deliberaciones que se lleven a cabo en dicha comisión son secretas. Serán secretas en cualquier país medianamente serio, pero como este en el que vivimos es el potorro de la Bernarda, resulta que nada más terminar la comparecencia de la directora del CNI, sale uno de los recientemente incluidos en la comisión y, además, presuntamente espiado por el CNI, y canta la Traviata, el Nesum Dorma y Clavelitos.

Llegados a este punto, los extranjeros, – nuestros amigos y los que no lo son tanto-, deben estar con los ojos como platos, unos, y partiéndose el pecho de la risa los otros. Lo único que nos queda por hacer es publicar el nombre de los agentes que intervinieron en el espionaje y ya, de paso, decir dónde viven. Ya se hizo con algunos ministros del PP, aunque Pablo Iglesias protegió su chalet con 50 guardias civiles.

Después de llevar varios días analizando con detalle las (des) informaciones aparecidas en los medios, he llegado a la conclusión de que estos agentes del CNI responden a los nombres de Mortadelo y Filemón, Agencia de Información. Más concretamente a la T.I.A. (Técnicos de Investigación Aeroterráquea), una organización de espionaje de tipo freelance, o sea, con subcontrata temporal, que colabora asiduamente con el CNI.

Mientras tanto, algunas personas nos hacemos algunas preguntas que, por el momento, nadie ha planteado y por tanto nadie ha respondido.

  • Si fue Marruecos quien espió los móviles por las razones que sean, ¿qué interés tiene el teléfono de la ministra de Defensa, que no está involucrada en nada con Marruecos?
  • Si las fechas de los ataques que ha proporcionado el gobierno son correctas (mayo-junio 2021), ¿no estaría más relacionado dicho ataque con la reunión de la OTAN que tuvo lugar en agosto de 2021? Cabe señalar que fue en esa reunión cuando Sánchez hizo el ridículo internacional al perseguir a Biden hasta los lavabos.
  • ¿Sería factible que hubiera más de un país agresor?
  • ¿Podría ser Rusia?
  • ¿Por qué Sánchez pacta con quienes está espiando por considerarlos una amenaza para España?
  • ¿De verdad vamos a albergar la reunión de la OTAN en junio de 2022? (ver artículo AQUI)

©  Carlos Usín

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