Adiós al romanticismo.

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Miguel y Alicia eran compañeros de trabajo. Ambos trabajaban en el mismo departamento, aunque estaban destinados en clientes diferentes. No fue hasta que Miguel decidiera abandonar la empresa, que el destino quisiera jugar una de sus bromas.

Los compañeros organizaron una fiesta de despedida. Fue allí donde se estableció un primer contacto entre ellos.

Ambos descubrieron que tenían algunas cosas en común, entre ellas, su estado civil: solteros y sin compromiso. Quedaron en volver a verse y Miguel la invitó a pasar el domingo juntos. El plan era irresistible: piscina, sol y paella en el restaurante de debajo de su casa. Después, más piscina.

La charla siempre fue animada. Compartieron sus intimidades e ilusiones. Después vino la paella y el vino blanco helado. Y tras la paella, regresaron a la piscina a dormitar bajo la sombrilla. Y claro, con tanto sol, era necesario usar la crema protectora en la espalda. Extender crema en la espalda de una mujer joven, soltera y atractiva, despierta apetitos que la paella no ha podido satisfacer. Pero no hay nada que una buena siesta no pueda solucionar.

Después de la siesta siguieron compartiendo su tiempo y pasaron el resto de la tarde-noche juntos, hasta que ella regresó a su casa.

Para Miguel aquello había sido algo más que sólo sexo. Podría ser el inicio de una bonita historia de amor. Fue así como ideó una sorpresa.

Al día siguiente, lunes, Miguel sabía que tenía que ir al cliente donde trabajaba Alicia, con la nueva empresa en la que trabajaba. No le dijo nada para sorprenderla. Ese día, en cuanto pudo, llamó a una floristería cercana al trabajo de Alicia y encargó una simple rosa roja, con la tarjeta correspondiente.

Al llegar Miguel al trabajo de Alicia observó algo que le dejó devastado. Lo primero, fue la transmutación del rostro de Alicia, que pasó de mostrar sorpresa a un gesto de puro asco. Lo otro que vio Miguel, fue su rosa rota por la mitad, en la papelera.

© Carlos Usín

2 Comments

  1. Me ha gustado este relato tan inquietante. Espero que no haya muerto el romanticismo, pero puede ser difícil acertar. No mezcles el trabajo con la diversión, no confundas el amor con el sexo, hay un lugar y un tiempo para todo, cuidado con las sorpresas etc. etc.

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