El joven Jordán by Santiago Acuña

Esta es la historia de un joven llamado Jordán, que vivía en las afueras de Texas, USA. Las calles de su barrio le enseñaban prácticamente igual que la preparatoria.

Era un chico “normal”. Con padre comerciante y madre bibliotecaria. De chico sufrió un poco de maltrato de parte de los dos padres, pero nada grave para lo que era la época. Era 1921, donde el mundo se estaba recuperando de una primera guerra.

Las cosas para él iban muy bien; siempre que podía se juntaba con los chicos de la esquina para escuchar música o jugar al baloncesto.

No era intelectual, ni le gustaba toparse con los libros. Solo quería satisfacer las necesidades y deseos de todo adolescente.

Le gustaban las chicas, si eran rubias mejor, la música pop de la época y los bares que continuaban tocando música hasta muy tarde.

Era un poco rebelde; un chico que le gustaba las drogas que le hacían alucinar un poco y escaparse de la realidad por un rato.

Lo feo de esto para él era conseguir esas pequeñas dosis; se complicaba cuando entendía que, para tomar más, necesitaría conseguir dinero. Trabajar lo veía muy lejano porque era un chico con pocos conocimientos académicos y mucho menos tenía algún título universitario.

Decidió inclinarse por lo más fácil, robar, pero no era tan malo como mucha gente creía. Nunca daño a nadie, nuca le puso la mano a las personas que atacaba. Esto pensaba él justificando su acto.

Uno de los días, que salía a robar para poder intoxicarse por un rato con los amigos, se topó con una comerciante que no era quieto ni perezoso. Tenía muchos contactos con la mafia norteamericana del estado de Texas.

Lo peor de la situación es que el comerciante mafioso conocía a toda su familia, especialmente a su padre y a su madre. El comerciante mafioso tenía muchos contactos.

Paso lo peor, decidió vengarse del joven. Decidido aniquilar a sus padres a sangre fría sin ningún porqué.

Un día fue a la casa donde él joven vivía con sus padres. Era una tarde normal, soleada, con muchos canticos de pájaros y aves. Sin embargo, no duro mucho tiempo la iluminación de los rayos del sol, de pronto se nublo para esta familia.

Derribaron la puerta de la casa, eran cinco grandes tipos vestidos de negro y con máscaras negras con agujeros en la posición de los ojos. Estos no tuvieron piedad, acribillaron a los padres y lo golpearon tanto al joven que lo hospitalizaron.

Luego de este acontecimiento, estuvo tres meses en coma y casi nueve meses en recuperación en la cama del hospital, internado.

La peor noticia se la notificaron luego de pasar unos días de salir del coma profundo.

Fue terrible para él, a tal punto que intento quitarse la vida, pero los médicos lo impidieron. Los intentos fueron varios, sin embargo, la buena seguridad de los médicos y el hospital no lo permitió.

Después de mucho tiempo en rehabilitación y tratamiento psiquiátrico de por medio, el pibe pudo salir de sus agujeros negros. Inmediatamente se fue a vivir con sus tíos muy cerca de la casa donde vivía con sus padres.

Jordán prosiguió con su vida, comenzó una nueva vida, intentando terminar sus estudios, intentando conseguir un trabajo. Paso mucho tiempo de ese acontecimiento y debía tratar de salir adelante alejado de las drogas y la violencia.

De igual manera no podía sacarse de la cabeza todo lo sucedido, más allá de que haya pasado prácticamente cinco años y medio.

Sentía récor con la gente que hizo todo esto y consigo mismo, igualmente ya los pensamientos abrumadores del suicidio ya no estaban en su mente. Se aferraba a la vida como todo ser humano, más allá de los acontecimientos sucedidos.

Pasando los meses y luego de un tratamiento psicológico muy agudo y de visitar muchos grupos de rehabilitación, conoció a una chica llamada Karen.

Ella era la coordinadora de uno de los grupos al cual él concurría para mejorar su situación.

Era inteligente, un poco más joven que él, cariñosa, amigable y no era rubia, pero a pesar de ello su morocho cabello y su piel morena lo cautivo al joven Jordán.

Comenzaron a salir, se hicieron muy amigos, hasta convertirse en novios. Todo iba muy bien para los dos jóvenes, más para Jordán. Se sentía acogido, seguro, con confianza y sin sombras abrumadoras atrás de él.

Todo el pasado desaparecía poco a poco por cada beso de Karen.

Ahora ya tenía trabajo, luego de terminar su carrera en comunicaciones en la Universidad de Houston Downtown.

Iba muy bien en la vida del joven. Pero siempre hay un, pero en las historias como estas. Jordán en uno de sus días libres de fin de semana, se topó con el mismo comerciante mafioso de su historia.

Todo se derrumbó de repente, sentía un gran vacío y otra vez lo nublado volvía. El joven lo cruzo en una tienda de supermercados en el centro de la ciudad.

Se quedo congelado, ninguno se dirigió la palabra y Jordán temblaba.

El mafioso rompió el hielo diciendo si iba a agarrar esos paquetes de salchichas. El joven Jordán titubeando le dijo que no. El comerciante las agarro y siguió su camino sin emitir ninguna emoción.

El joven chico se quedó congelado, y a penas termino su frialdad en su cuerpo salió corriendo hacia su casa, solo pensaba en Karen.

Luego de eso y transcurrido algunos días, estaba muy angustiado por toparse por ese tipo tan malvado. No podía salir de su casa. Pidió algunos días en el trabajo, solo dormía y comía comida chatarra.

Karen lo vio muy mal y angustiado que llamo a uno de sus amigos de la infancia, en el cual ella nunca iba a saber que era uno de los que compartía sus drogas con él.

Es así que cuando ella se iba al trabajo toda la pesadilla adictiva volvió a encerrar al joven Jordán.

Pasaron meses así, el pibe perdió el trabajo y estaba decayendo muy lentamente a la misma depresión que hace unos años había caído por su historia.

Los meses iban pasando, Karen hecho a patadas a todos estos malos amigos que rodeaban a Jordán, ya que no era muy difícil entender la situación.

De igual manera el joven seguía haciendo lo que no debía hacer, y ella no tardó mucho en irse de la casa en la cual compró con Jordán. Karen se fue a la casa de sus padres, entendiendo la situación.

Claramente a Jordán esto no le gustó para nada, se sentía frustrado porque todo en la vida se le iba como si nada, era como si todas las cosas y personas que estaban cerca suyo se les esfumaba de su círculo personal.

Muchos días tuvieron que transcurrir para que el joven meditara la situación y reflexionara de todo lo que había perdido por tan poca cosa como eran las drogas y el alcohol.

Un día se dio cuenta que lo que hacía no convencía su consciencia. Era como una pelota que en su cabeza estaba golpeando muy fuertemente cada rincón de la misma, un ruido incesante y que no paraba de gritar internamente.

Luego de muchas horas a solas con él mismo y gracias a la reflexión constante de sus circunstancias, se preguntó varias veces si es eso lo que quería para su vida, si es eso lo que le llenaba realmente.

Si estar alejado de Karen era gustoso o no, si el apoyo que ella le dio todos estos años podía tirar a la borda por tonterías como esas.

El chico, comenzó muy de a poco a entender de que la realidad de la situación era muy complicada, pero que la verdad no la quería así, quería seguir, quería los besos y abrazo de Karen.

Quería su voz, su compasión, sus risas, sus palabras amables por las mañanas.

Decidido a mejorar, pidió ayuda a los psicólogos que lo trataron anteriormente y a sus amigos verdaderos que todavía estaban a su lado, sus buenos amigos.

Muy de a poco comenzó a hacer deportes, y a comer bien, ya que era una de las cosas menos difícil que podía hacer y que más rápido lo podían alejar de la adicción de los estupefacientes.

Además, había leído un artículo que decía que las adicciones no se la deben tratar directamente porque la mente del ser humano rechaza esa propuesta y consume el doble. Por ende, había que atacarlo indirectamente como por ejemplo saliendo corre y comiendo una manzana.

Lo bueno de todo esto es que todo lo que, poco a poco, estaba haciendo para mejor, tenía los mismos resultados como la anterior ocasión. Lo bueno del joven era que tenía una gran voluntad de salir adelante, mucho más en situaciones adversas de la vida.

Paso el tiempo, y además de cosas como el deporte y alimentarse bien, comenzó a estudiar por sí mismo. Se convirtió en un autodidacta. Le gustaba la historia, la literatura y todo lo relacionado a artículos periodísticos.

Se propuso objetivos muy grandes, como participar en radios, salir en programas de televisión en los distintos estados de los Estados Unidos. Se propuso muchas cosas y encontrar el significado de la vida, a pesar de las adversidades que le transcurrieron en la vida y mucho más las que todavía no trascurrieron.

Decidió que a pesar de las circunstancias iba hacer los posible en salir y seguir hacia adelante. A pesar de que sabía que iba a ser difícil, porque también tenía el conocimiento de que el ser humano no puede controlar prácticamente nada, solo un 5% de lo que lo depara, el otro 95% es simplemente el contexto y las circunstancias.

Sabia y creía que el hombre tiene un libre adverbio, pero que para él era mejor pensar que ese libre adverbio es casi nulo porque el que cree lo contrario es más probable a ser controlado por el sistema controlador de masas. Sentía que tenía que ser diferente y no seguir un hilo conductor.

Sentía que tenía que estudiar mucho para poder llegar hacer cosas grandes y no ser manipulado por los medios de comunicación y todo el establishment político y empresarial.

Además de ello, siendo alguien diferente al resto podía golpear muy fuerte ya que la tenía muchos conocimientos de comunicación e historia, y utilizando los medios de comunicación le permitiría llegar a muchas personas para bien o para mal, es por ello que tenía que tener cuidado y ser reflexivo en lo que iba a comunicar a aquellas.

Transcurridos muchos días de una profunda meditación y mejoramiento psicológico de su salud mental, tomo la decisión de reconciliarse con Karen, y construir una historia con ella. Soñaba con hijos, tener una casa muy grande y un jardín con mucho verde y color de rosas.

Soñaba con muchos objetivos y metas, esto le permitió al joven Jordán llegar a ser lo que es ahora y lo que podría llegar a ser en el futuro, en su futuro.

Después de todo recordó una frase que él mismo leyó en sus días de autodidacta y noches suculentas de buenos libros: “La persona que tiene muchos porqués en la vida puede soportar casi cualquier cómo” Nietzsche.

El resto es historia.

https://eljuevesdesofia.com/2021/04/23/el-joven-jordan/

Santiago Acuña

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