Sociedad anestesiada.

(Fte. DATOSMACRO)

Sirva este cuadro como antesala a mi estupefacción. Me explico.

Repasando someramente las noticias del mundo de nuestro entorno, con bastante frecuencia vemos huelgas, manifestaciones, enfrentamientos con la policía, paralización de servicios públicos, etc. en todos estos países en un momento u otro. Cuando escribo estas líneas (10-nov.) en Reino Unido se ha declarado la segunda huelga en el Metro de Londres en lo que va de año, en reivindicación de un aumento de salarios como consecuencia de la carestía de la vida.

Hace unas semanas, Francia sufrió un desabastecimiento de carburantes que, no solamente paralizó el país, sino que fueron acompañadas de unas manifestaciones que inundaron las calles, de manifestantes en demanda de lo mismo: aumento de salarios.

En Chequia, en Hungría, ha sucedido lo mismo. Es decir, la situación económica por la que estamos atravesando, fruto entre otras cosas, de la guerra de Ucrania, está afectando claramente a la economía de las familias de toda Europa. Los salarios no crecen al ritmo de los precios de los productos y servicios. Los alimentos, la luz, el gas, la gasolina, todo está por las nubes. Y encima, ahora, a todo lo que ya estamos sufriendo hay que añadir los recortes en calefacción.

Es lógico que en los países de nuestro entorno sucedan estas cosas. Las personas trabajan, se esfuerzan, ganan un salario y no solamente no les llega para pagar las necesidades básicas, sino que ahora, no les va a servir ni para calentarse. Algunos piensan en trasladarse a España, en un nuevo tipo de turismo “térmico”, en busca de mejores temperaturas y de ahorro en calefacción en sus países de origen.

Pero, ¿y en España, qué sucede? Pues en España sucede que gobierna la extrema izquierda y haga lo que haga y digan lo que digan, todo es correcto.

Por ejemplo, la ministra de Hacienda que, todo hay que decirlo, vive gratis en un piso pagado por los españoles y por tanto desconoce lo que paga de luz, recomienda como si se tratara de una gracieta andaluza, que el que tenga frío se compre un edredón más gordo. ¿Alguien se imagina la que se hubiera montado en España si esa frase la dice un ministro del PP? ¿Ya no recuerda nadie la que montaron los de PODEMOS cuando la luz subió un 5% en tiempos de Rajoy?

Aquí, en España, con los datos que figuran al inicio de esta entrada, no ha habido ni está prevista tampoco, una huelga general. Hay paros y protestas parciales: los transportistas (y no todos) por un lado; otro día los de Renfe; otro día los tripulantes de cabina de Vueling. Parece que se hubieran puesto de acuerdo para no coincidir todos el mismo día.

Una cosa que admiro de los franceses es que cuando dicen huelga, allí se para hasta la circulación del aire. Aquí no. Aquí un día son los agricultores de Badajoz (por poner un ejemplo) que se manifiestan en Plasencia. Están una mañana y ya está.

La situación angustiosa por la que estamos atravesando, se solventa con sacar los micrófonos de las TV’s a la calle y comprobar que la gente se queja de los precios de todo, de lo mucho que han subido, del cambio de alimentación obligados por las circunstancias, de comprobar que hay comunidades de vecinos que han decidido no poner la calefacción porque no la pueden pagar. Pero nada más. Los sindicatos apesebrados a quienes Pedro Sánchez ha regado con otros 12 millones de euros de nuestro bolsillo, no han tenido mejor idea que la de exigir a la CEOE que suba los salarios y los indexe al IPC. Una idea de claro matiz comunista.

Con una tasa de desempleo superior incluso a la de Grecia, trapicheando con las estadísticas del paro y de los contratos para enmascarar la realidad, y con los salarios de semi esclavitud que, en la mayoría de los casos, no dan ni para cubrir las necesidades básicas y no se llega a fin de mes, aquí nadie plantea una huelga, ni manifestaciones, ni nada de nada verdaderamente serio. Paros simbólicos como los de hostelería que apagaron 5 minutos sus negocios, en señal de protesta por el precio del recibo de la luz, pero poco más. Los ganaderos, los agricultores, van subsistiendo por pura inercia, cuando no sacrificando el ganado y sembrando menos.

Y mientras todo esto sucede, al parecer el máximo problema que hay en España se centra en los médicos de la Comunidad de Madrid.

A continuación, incluyo algunos enlaces en los que se habla de las huelgas y manifestaciones en diferentes países.

Francia

Alemania

Reino Unido

Huelgas en Bélgica y Grecia

Hungría

Protestas sociales Europa

© Carlos Usín

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